UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE

La vicerrectora de Postgrado y Formación Permanente de la UPO y la directora del han inaugurado la “Jornada de Economía informal, tiempos y género”

La Obra Social de Cajasol ha acogido la celebración de la “Jornada de Economía Informal, tiempos y género”, un encuentro organizado por la Universidad Pablo de Olavide y el Instituto Andaluz de la Mujer con el objetivo de profundizar en las características y las condiciones del trabajo que llevan a cabo las mujeres en el sector informal de la economía, subrayando la situación de desigualdad de género que ello supone.

La jornada ha sido presentada por , vicerrectora de Postgrado y Formación Permanente de la Universidad Pablo de Olavide, y Soledad Pérez Rodríguez, directora del Instituto Andaluz de la Mujer, quienes han dibujado un mapa de esta realidad.

En su intervención, Lina Gálvez Muñoz, profesora de Historia e Instituciones Económicas y directora del máster en Género e Igualdad de la UPO, ha destacado en primer lugar la importancia que las empresas familiares tienen en el tejido productivo. “En la Unión Europea hay diecisiete millones de empresas familiares que emplean a 45 millones de personas y representan el 65% del PIB europeo. En España producen el 70% del PIB, y en Andalucía el 80%, generan el 75% del empleo privado de nuestro país (dan empleo a más de 9 millones de trabajadores) y realizan el 59% del total de las exportaciones españolas”.

En este sentido, Lina Gálvez ha recordado que dentro de este gran conjunto de empresas familiares, perdura todavía una considerable cantidad de trabajo no remunerado ni registrado realizado mayoritariamente por las mujeres de la familia en régimen de colaboración. “Esta situación representa una importante discriminación de género aún existente en la sociedad, al no estar incluido este trabajo en el mercado laboral y por tanto, no estar vinculado a ningún tipo de prestaciones presentes o futuras como las pensiones contributivas, que son de mayor cuantía frente a las asistenciales”, añade.

Por ello, explica la vicerrectora de la UPO, “hemos creído necesario conocer en profundidad la cantidad, características y grado de precariedad de este trabajo, del cual se dispone de muy poca información. Con este objetivo, desde la Universidad Pablo de Olavide se está llevando a cabo un Estudio del trabajo en régimen de colaboración de las mujeres en las empresas familiares andaluzas, tratando así de ampliar la poca información existente para poder cuantificar, ubicar geográfica y sectorialmente el fenómeno, analizar las condiciones en que se da y, en última instancia, cuantificar su valor económico”.

Hasta el momento se han realizado un total de 601 entrevistas a mujeres en toda Andalucía, recogiendo información tanto cuantitativa como cualitativa de la cantidad de trabajo aportado por las mujeres en las empresas familiares. De estas mujeres, un 31% colabora en la empresa familiar habitualmente y un 22% de manera ocasional. En el 43% el titular de la empresa es el cónyuge o pareja y dicen trabajar (85%) para servir al bienestar de la familia. Pero solo la mitad de ellas recibe compensación económica y en la mayoría de los casos en cuantías inferiores a los 500 euros mensuales.

Todo ello, añade Lina Gálvez, supone una importante aportación de trabajo no remunerado o ínfimamente remunerado que se engloba dentro de la discriminación que sufren las mujeres tanto en el mercado de trabajo como en la familia. Respecto a los motivos por los cuales consideran que no tienen un contrato formal en la empresa, un mayoritario 42% considera que se debe a los problemas de liquidez de la empresa que impiden afrontar el gasto que supondría. En este sentido, el 44% considera que su trabajo en la empresa se debe a una colaboración excepcional con una actividad muy concreta. “De hecho, lo que nos encontramos con una constante del trabajo femenino: la poca valoración social y familiar que hace que las propias mujeres no pongan en valor su trabajo, algo que debemos de cambiar para avanzar en el empoderamiento de las mujeres y en la dignificación y reconocimiento de su actividad como trabajo por parte de su familia y de toda la sociedad”, afirma Lina Gálvez.

Por su parte, Soledad Pérez Rodríguez, directora del Instituto Andaluz de la Mujer, ha destacado cómo la mujer representa el principal perfil de las personas afectadas por la economía informal, una economía que, según diversos estudios universitarios, representa en España un fenómeno de hondas repercusiones socioeconómicas, ya que se estima que la misma supone entre el 15 y el 27% del PIB.

Según explicó la directora, el empleo informal de las mujeres se sitúa fundamentalmente en los sectores de servicios (a la empresa familiar, hostelería, a familias,…), en proporciones superiores a las del varón. “Su dedicación a las actividades reproductivas conduce a muchas mujeres a aceptar empleos informales que son presentados como mera continuación de su rol fundamental, tal como destacan los análisis realizados sobre el trabajo a domicilio o la realización de tareas domésticas para terceros”. Así, añadió como causa fundamental, “muchas mujeres consideradas inactivas han buscado una ocupación compatible con su trabajo doméstico, al margen de los circuitos oficiales de trabajo: cuidando niños o ancianos, en la limpieza, en el trabajo a domicilio por cuenta propia o ajena, en tareas de ayuda familiar. Con todo ello se refuerza aún más la idea de que el salario de la mujer es auxiliar, de ayuda, ante una situación de empobrecimiento que atraviesa la familia, o simplemente como complemento del salario del marido”.

La directora del recordó los datos de la EPA (2010), según los cuales más de medio millón de trabajadoras del hogar se encuentran en la economía informal en España, ya que 895.000 hogares emplean a una persona para estos fines, pero son sólo 295.000 las que están dadas de alta como tales.

Por ello, Soledad Pérez insistió en que, pese a los avances de los últimos años con la entrada masiva de las mujeres al mundo del trabajo remunerado, la sociedad “aún se encuentra alejada de la equidad y, en la actualidad, la desigualdad y la discriminación están presentes a lo largo de todo el recorrido de la vida laboral de las mujeres: en su incorporación al mercado laboral, durante la permanencia al mismo y en la fase de salida o finalización”.

La directora del IAM vinculó asimismo la economía informal con la conciliación. “El tiempo que dedica la población en todo el mundo al trabajo no remunerado es superior al que dedica al remunerado y sobre todo, se distribuye de forma muy desigual entre hombres y mujeres”, insistió la directora, quien apuntó desigualdades como el hecho de que el 96,5% de las personas que abandonen su empleo en Andalucía por otras responsabilidades familiares sean mujeres (datos EPA); que el 76,7% de las personas que hacen jornada a tiempo parcial sean también mujeres o que (según la Encuesta del Empleo del Tiempo), el 92,6% de las mujeres dediquen tiempo a tareas del hogar (con una media de cinco horas al día), frente al 56,5% de hombres (con una media de dos horas).

Para Soledad Pérez, la conciliación y la corresponsabilidad no es sólo “una cuestión de justicia”, sino también un elemento “clave” para sacar a la mujer de la economía informal y fomentar así el desarrollo empresarial y económico de la sociedad. En este sentido, Soledad Pérez recordó que la conciliación y la corresponsabilidad constituyen una de las líneas directrices del I Plan Estratégico para la Igualdad entre Mujeres y Hombres en Andalucía (2010-2013). Esta línea cuenta con 30 medidas, de las que el 70% se han iniciado ya en el primer año del plan. Entre ellas destacan el programa Conciliam; la flexibilización de horarios en las consejerías; las ayudas económicas a los proyectos de conciliación y a empresas y corporaciones que tomen medidas conciliadoras; la apertura durante toda la semana de Unidades de Estancia diurna para Personas Mayores; la ampliación de horarios de atención de la administración andaluza; el programa para empresas Igualem; o el Bus de la Corresponsabilidad, entre otras.