UNIVERSIDAD DE NAVARRA

La Universidad de Navarra, en colaboración con la Fundación Ciganda Ferrer y el Gobierno foral, publica el “Hermanos de personas con intelectual”

Los hermanos de personas con discapacidad “se identifican a sí mismos con una mayor madurez y responsabilidad en relación a las personas de su edad. A su vez, sus familias son más fuertes, flexibles y positivas en el afrontamiento de la adversidad”. Así lo destacó la profesora de la Universidad de Navarra , coordinadora del libro “Hermanos de personas con discapacidad intelectual. Guía para el análisis de necesidades y propuestas de apoyo” durante la presentación de la obra.

En el acto intervinieron además el consejero de Educación, ; y Carmen Esther Onieva, directora del Centro de Orientación Familiar de la Fundación Ciganda Ferrer-Colegio El Molino de Pamplona. El primero destacó que el libro, que recoge los resultados de más de 30 entrevistas realizadas a hermanos de alumnos del Colegio El Molino, de entre 12 y 40 años, “es un regalo para la sociedad”, por la importancia que tiene “preocuparse y ocuparse de las personas con discapacidad”. Según dijo, “estas personas dan a la sociedad mucho más de lo que reciben, por ello, esta publicación es una gran iniciativa”.

Asimismo, explicó que se trata de una “valiosa guía de intervención” que permitirá trabajar en el futuro con hermanos de personas con discapacidad. Por su parte, Carmen Esther Onieva agradeció que se haya tratado este tema “interesante y pionero”, ya que “era una necesidad que se percibía desde hace tiempo”. A su vez, quiso dar las gracias a los hermanos de personas con discapacidad que han participado en el proyecto por “su espontaneidad y sinceridad”.

Preocupaciones de los hermanos y grupos de trabajo

Según la investigación, que forma parte del proyecto “Estudio sobre las necesidades psicosociales de los hermanos de personas con discapacidad intelectual” y que ha sido subvencionado por el Gobierno de Navarra, todos los encuestados señalan su preocupación por que el resto de personas puedan “insultar, mirar de manera rara o reírse” de su hermano. Asimismo, tienden a renunciar o seleccionar sus amistades “en función de cómo reaccionan ante el hermano con discapacidad, “lo que puede ser fuente de sentimientos de frustración y soledad”, explica la profesora Olga Lizasoáin.

Teniendo en cuenta las diferentes respuestas a las cuestiones planteadas, se detectaron tres necesidades básicas en estas personas. En primer lugar, según explicó la experta, la importancia de la información, ya que “tienen la necesidad de estar informados sobre la naturaleza de la discapacidad”; en segundo, “la expresión de sentimientos”; y por último, el pacto de responsabilidades, puesto que “deben ser respetados en su individualidad y conjugar esto con sus tareas adquiridas y responsabilidades”.

Con el objetivo de paliar algunas de estas necesidades, se pusieron en marcha grupos de encuentro. “La comunicación con otros hermanos que han pasado por la misma situación -agregó- permite sacar sentimientos que se reducen si se comparten, lo que ayuda a prevenir futuros problemas”.