“Si existiera la máquina del tiempo, un habitante de la antigua Roma que se trasladara a principios del siglo XIX se sentiría extraño pero podría abarcar todas las novedades. Si viajara a final de ese mismo siglo, no entendería nada. Ahí estarían ya el tren, el automóvil…”

Esta tarde se presenta, en la sede de la Real Academia de , en Madrid (c/Don Pedro 10) el volumen VI de la colección sobre Técnica e en España, una obra única en nuestro país, referente en toda Europa, que pretende recuperar la memoria de la técnica y la españolas

Se trata de un exhaustivo repaso a los desarrollos técnicos del siglo XIX: los lenguajes técnicos, la cartografía, el dibujo, el papel de las matemáticas, la construcción, los puentes, la unificación de los pesos y medidas, las nuevas formas de energía…

La colección abarca desde el Renacimiento y surgió como tal del empeño del académico de la RAI Manuel Silva, editor-director de la obra: cuenta ya con casi 5.000 páginas editadas, más de 100 co-autores y, en total, unos 250 colaboradores

Está coeditada por la Real Academia de Ingeniería, la Institución “Fernando el Católico” y la editorial Prensas Universitarias de Zaragoza

Entre los veintitrés autores del volumen VI figuran dos académicos de la RAI, los profesores Enrique Alarcón (Universidad Politécnica de Madrid) y Josefina Gómez Mendoza (Universidad Autónoma de Madrid)

La obra que se presenta hoy en la Real Academia de Ingeniería es una suerte de magna “enciclopedia” que, en su conjunto, sintetiza la historia de la técnica y la ingeniería en nuestro país desde el Renacimiento. La colección, titulada Técnica e Ingeniería en España, cuenta ya con casi 5.000 páginas editadas, más de 100 co-autores y, en total unos 250 colaboradores. Se trata de una obra única por sus características, que se ha convertido ya en un modelo a seguir para la ingeniería del conjunto de Europa, en donde no se ha hecho nada similar. “El Ochocientos. De los lenguajes al patrimonio” es el título del nuevo volumen, el VI, que se presenta esta tarde en la sede de la Real Academia de Ingeniería, con la presencia de Elías Fereres, Presidente de la RAI y el rector de la Universidad de Zaragoza, Manuel López Pérez, así como del editor-director, el académico de la RAI Manuel Silva.

Coeditada por la Real Academia de Ingeniería, la Institución “Fernando el Católico” y Prensas Universitarias de Zaragoza, la colección Técnica e Ingeniería en España surge a partir de una idea del profesor Silva, ingeniero industrial, catedrático de Ingeniería de Sistemas y Automática en la Universidad de Zaragoza, partiendo de la premisa de que la técnica (saber hacer) es cultura e importante motor cultural. Se trata de un proyecto en el que colaboran historiadores de la lengua, la sociología, la técnica y la ingeniería, la arquitectura, la filosofía y la ciencia, el arte, la literatura, la economía o la geografía.

En anteriores volúmenes se abordaron el Renacimiento (vol. I) y el Siglo de las Luces (vols. II y III). El presente volumen, el sexto de la colección, es el tercero relativo al Ochocientos, habiéndose dedicado los tomos IV y V al mundo del pensamiento, las profesiones, las instituciones y su relación con la sociedad. El contenido del volumen VI recorre el siglo de la máquina de vapor y de la electricidad desde novedosos puntos de vista. “Si existiera la máquina del tiempo, un habitante de la antigua Roma que se trasladara a principios del siglo XIX se sentiría extraño pero podría desenvolverse y abarcar todas las novedades. Pero si viajara a final de ese mismo siglo, no entendería nada. Ahí estarían ya el tren, el automóvil…”, explica el profesor Silva.

En el volumen VI se hace un barrido temático sobre la lengua española y la técnica, el dibujo cartográfico, arquitectónico y de máquinas, las matemáticas y el sistema métrico decimal, cuya implantación dió lugar a importantes, y a veces ridículas, resistencias

Posteriormente, se abordan cuestiones como la creación de una nueva estética, por primera vez en la historia, basada en el empleo de materiales “artificiales”, tanto en edificación como en la construcción de infraestructuras. Entre estas últimas, por ejemplo, los puentes, capítulo en el que se analiza una parte sustancial del patrimonio hispano. En dimensión muy diferente se estudian, por ejemplo, la concepción de:

el icono por antonomasia de la primera Revolución Industrial (las máquinas de vapor, después los motores de combustión interna), desarrollos realizados en ausencia de la termodinámica, máquinas concebidas “por cabezas duras y dedos inteligentes”, por personas que “carecían de una educación sistemática en ciencia o tecnología (E. Ashby).

las ciudades burguesas, donde la circulación primará sobre lo estático, en las que se multiplicarán las infraestructuras para ofrecer hábitats artificiales más cómodos, una mayor adaptación de la naturaleza a los deseos de la nueva sociedad emergente, tras la caída del Antiguo Régimen.

La fábrica, como símbolo de poder y un cambio en el control social de la producción

En ese paisaje cultural, social y frecuentemente urbano, la fábrica se constituirá en símbolo de concentración de poder. Es algo que se manifiesta cualitativamente con el mayor número de las más altas chimeneas, construcciones que no evocarán contaminación, sino poder. Las chimeneas pasarán a formar parte de la imagen de marca de las empresas, serán edificaciones que en cierto sentido remedarán/evocarán las medievales torres defensivas de las grandes familias o concejos.

Si tradicionalmente se ha afirmado que el nuevo saber técnico hizo nacer el sistema fabril, su aparición será más bien un cambio en el control social de la producción. Paradójicamente, la sustitución del trabajo humano por la máquina no supondrá necesariamente una mejora de las condiciones de los operarios en el marco laboral imperante. Esta dependencia del individuo respecto a la maquina impondrá nuevas relaciones de producción insospechadamente duras. Productividad y pérdida de libertad del operario sobre la orientación y el ritmo de trabajo serán dos caras de un mismo proceso, en el que las tareas se parcelan, se simplifican y se tornan repetitivas.

Parte de este completamente nuevo mundo es el que se presenta hoy, habiendo de resaltarse que, si bien las contribuciones técnicas en primera línea internacional no fueron muy abundantes desde el solar hispano, las hubo y de relevancia. También que, tras un siglo política y económicamente convulso, se fue capaz de salir adelante, algo a lo que tendríamos que ser particularmente sensibles hoy, cuando pensamos que nos encontramos en otra difícil encrucijada.