UNIVERSIDAD DE SALAMANCA

Incluye una edición del ‘Novum organum scientiarum’ de Francis Bacon entre sus libros, algunos de los cuales cuentan con anotaciones del propio

El trabajo de catalogación de la donada por el exrector Miguel de Unamuno a la Universidad de Salamanca ha llegado a su fin, descubriendo algunos de los valiosos libros que figuraban en este fondo.

Esta tarea, realizada por el especialista en fondo antiguo Oscar Lilao, ha abarcado la descripción de una serie de libros que estaban pendientes de catalogación, algunos de gran antigüedad y escritos en lenguas clásicas o en euskera, entre otras, como explica , director del Servicio de Archivos de la Universidad de Salamanca.

Algunos de los libros de Miguel de Unamuno presentan huellas inequívocas de haber pertenecido a su biblioteca personal y de haber sido consultados y leídos. Entre estos elementos destaca una etiqueta en piel roja adherida a la cubierta anterior de las encuadernaciones con el texto “M. de Unamuno”. Además, en las portadas puede aparecer un sello de tinta con el texto: “Miguel de Unamuno BILBAO” y es frecuente encontrar en las portadas su firma.

Los libros leídos muestran a lo largo de las páginas anotaciones, normalmente a lápiz, bien en los márgenes o bien entre líneas, sobre todo cuando se trata de traducciones de palabras. Finalmente, y quizá lo más llamativo, en las hojas en blanco del final de los libros, Unamuno extracta el contenido que le ha llamado la atención a través de palabras o conceptos y la remisión a las páginas donde se encuentran.

Una cuidada colección de textos clásicos

Entre las ediciones antiguas de su biblioteca, aquellas publicadas antes de 1830, hay algunas que merece la pena destacar. En el ámbito de los clásicos del pensamiento occidental, se ha hallado el importante tratado para la filosofía de las ciencias de Francis Bacon, Novum organum scientiarum, edición de 1779 de la que solo se conocen otros tres ejemplares en bibliotecas universitarias españolas, además del salmantino, así como cuatro volúmenes de los ocho que formaban la magnífica edición de las obras completas de Juan Luis Vives, según comentó a la Unidad de Comunicación de la Universidad de Salamanca el director del Servicio de Archivos, Miguel Ángel Jaramillo.

Sin embargo, entre el fondo antiguo custodiado en la Casa Museo Unamuno, sobresalen por número las ediciones de clásicos de la literatura griego y romana, que cuenta con ediciones españolas de finales del siglo XVIII de Salustio, Terencio o Curcio Rufo. No obstante, quizá lo más llamativo sean los ejemplares en ediciones de bolsillo de una famosa y muy cuidada colección de clásicos que se publicaron en París en las prensas de Joseph Gérard Barbou en la segunda mitad del mismo siglo, conservados en una elegante encuadernación y que incluye textos de Horacio, Tito Livio, Lucano, Lucrecia y Nepote.

Asimismo, la colección cuenta con algunos libros en vasco, como la traducción de la Introducción a la vida devota de Francisco de Sales, de 1749, realizada por Juan de Haraneder, edición de la que no abundan los ejemplares, o la traducción de la Imitación de Cristo, del mismo año y también una edición rara En una edición más moderna, de 1883, con una traducción del Evangelio de Juan, se puede observar al final un esbozo de cabeza de mujer realizado por Unamuno.

Finalmente, llama la atención el hecho de que alguno de los libros habían pertenecido anteriormente a la familia del escritor, como el Catecismo histórico de Claude Fleury, de 1825, en el que puede leerse la nota de un antepasado: “Este libro es de Jose Antº de Jugo a 11 de abril de 1828”.

Todos estos libros se encuentran en la Casa Museo Unamuno y su catálogo puede consultarse en bibliotecas.usal.es.