UNIVERSIDAD DE CÁDIZ

La Universidad de Cádiz aplicará estas nuevas membranas en el tratamiento del agua potable para toda la Bahía de Cádiz

Cuatro del Grupo de Investigación de Tecnologías del Medio Ambiente de la UCA, coordinados por el profesor Juan Antonio López Ramírez, participan en el proyecto financiado por el séptimo Programa Marco de la UE (2007-2013) Nanofiltros cerámicos en estructura de panal de abeja resistentes al ensuciamiento para el tratamiento eficiente del agua (CERAWATER). Los nuevos elementos de membranas cerámicas que se obtengan serán caracterizados por la UCA y probados en la planta experimental ETAPERN, única instalación de nanofiltración accionada exclusivamente por energías renovables y que ha sido desarrollada por la Universidad de Cádiz.

En la actualidad, en esta instalación se emplean membranas poliméricas que serán sustituidas por los nuevos elementos cerámicos de gran superficie. La Universidad de Cádiz aplicará estas nuevas membranas en el tratamiento del agua potable para instalarlas luego en las instalaciones de la ETAP (Estación de Tratamientos de Aguas Potables) de El Montañés, (Consorcio de Aguas de la Zona Gaditana) que abastece a toda la Bahía de Cádiz.

Esta iniciativa, coordinada por el Instituto Fraunhofer IKTS (Instituto de tecnologías y sistemas cerámicos), se enmarca dentro de un consorcio europeo formado por ocho socios de Alemania, Bélgica, Finlandia y España, donde participa el Grupo de Investigación de Tecnologías del Medio Ambiente de la Universidad de Cádiz, además de otras empresas europeas. Intervienen también, junto con el Instituto Fraunhofer, coordinador del proyecto y la mayor entidad europea de investigación aplicada con un presupuesto anual de más de 1600 millones de euros al año, el centro tecnológico de investigación aplicada belga VITO, con más de 400 investigadores en plantilla, entre otros.

El principal objetivo de este proyecto consiste en desarrollar un nuevo tipo de membrana cerámica de nanofiltración de gran superficie que la haga competitiva, desde el punto de vista económico, frente a las membranas poliméricas convencionales que son ahora el estándar industrial. Las membranas cerámicas se obtienen mediante técnicas de sol-gel a base de óxidos de alfa-alúmina y se caracterizan por poseer mayor estabilidad química y térmica lo que las hace aptas para aguas muy complejas. Presentan una gran resistencia estructural dada su naturaleza, lo cual las hace más resistentes a los retrolavados y por ello son más fáciles de lavar.

Estas membranas tienen, además, menor tendencia al ensuciamiento que las poliméricas porque su superficie, a nivel microscópico, es completamente lisa. Esta característica las hace instalaciones más productivas y permite que puedan ser utilizadas en aplicaciones para las que actualmente no se utilizan membranas poliméricas o bien su coste es desorbitado. Aunque las membranas cerámicas presentan potencialmente muchas más ventajas que las poliméricas, su elevado coste actual hace que su uso aún esté restringido a aplicaciones para la recuperación de productos valiosos donde las duras condiciones de operación impiden el uso de las membranas convencionales.

El proyecto CERAWATER, con un plazo de duración de 36 meses, pretende desarrollar una membrana cerámica de nanofiltración de gran superficie competitiva en el mercado. La membrana que se desarrollará durante la investigación tendrá una estructura en panal de abeja porque, de esta manera, se maximiza la superficie, a la vez que se le confiere una gran resistencia estructural, permitiendo además un buen paso del agua a tratar. La superficie del elemento de membrana será de 25 metros cuadrados.

El uso de estas membranas permitiría mejorar el tratamiento convencional del agua potable, empleando menos energía, y haciéndolo de forma más sostenible se pueda obtener un agua de aún mayor calidad.