UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE

Un estudio liderado por , catedrático de la Universidad Pablo de Olavide, analiza la composición de los parlamentos y las diferencias entre representantes y representados

Uno de cada diez diputados autonómicos en esta legislatura no tiene profesión reconocida, según el trabajo del grupo de investigación “Democracia y Autonomías: Sociedad y Política”

Varones, nativos de la autonomía, universitarios, de profesión docente o abogado y con cargos en otras instituciones o dentro del partido. Estos son los rasgos que dibujan el perfil medio de los diputados autonómicos españoles, aunque en las últimas legislaturas se ha registrado una tendencia hacia el cambio. Así lo ve el grupo de investigación “Democracia y Autonomías: Sociedad y Política” (DASP), coordinado por Xavier Coller, catedrático de Sociología de la Universidad Pablo de Olavide. Un equipo multidisciplinar que ha analizado la evolución histórica de los hemiciclos autonómicos, detectando un progresivo acercamiento del Parlamento hacia la diversidad propia de la sociedad a la que representan.

“Ningún Parlamento es una réplica de la sociedad que lo elige porque siempre va a existir un sesgo, España no es diferente en este sentido, aunque existen algunos datos que afirman que se han acortado distancias”, señala el responsable del grupo. Para fundamentar esta afirmación se basa en un índice: el de desproporción social. Un indicador que mide cuán lejos se encuentra el perfil medio de los representantes en el parlamento de la sociedad a la que representa. Estos investigadores han encontrado que en los últimos años esta desproporción se ha reducido debido a varios factores, como el incremento de mujeres en la cámara. En la actual legislatura el 42% de los escaños está ocupado por mujeres. Un aumento que, sin embargo, no se produce con igual intensidad en las diputaciones permanentes, donde se encuentra los parlamentarios que suelen tomar las decisiones más relevantes.

Otro indicador del acercamiento entre representantes y representados es el aumento de universitarios en la sociedad, lo que la aproxima a la cifra de diputados con estudios superiores fijada en el 87% actual. Por otra parte, este perfil universitario condiciona, según los expertos de DASP, la profesión de los parlamentarios. Los profesionales ligados a las leyes (19%) y a la docencia (19%) siguen copando los cargos, aunque cada vez menos, dado que ambos desempeñan tareas ligadas a la expresión, eje central de la vida parlamentaria. Destacan, además, los funcionarios (9%), por su facilidad para entrar y salir de la política. No se ha avanzado en las últimas legislaturas, sin embargo, en la representación de los trabajadores (6%) o de los empresarios (11%), cuya presencia en las cámaras va en descenso aunque con intensidad diferente.

Actividad política

Uno de los rasgos que marcan los parlamentos autonómicos es su capacidad de renovación. Desde 1980 se han celebrado 138 elecciones a estas cámaras, con 9.667 escaños en competición que han ocupado 5.353 diputados. Esto significa que tras cada elección las cámaras se renuevan un 50%. Un dato que puede tener, según el grupo de expertos, una doble interpretación. Por un lado, la rotación permite una renovación de los cargos políticos y, con ella, la aparición en los parlamentos de nuevas ideas y sensibilidades. Por otro lado, “un alto índice de renovación limita la especialización, la transmisión de poderes y la estabilidad de vínculos con los rivales que son fundamentales para llegar a acuerdos y, por tanto, para el funcionamiento de estos órganos”, apunta Xavier Coller. De hecho, en alguno de sus estudios sobre el conflicto parlamentario han encontrado una relación provisional entre la poca experiencia en los parlamentos y un cierto conflicto.

A estos datos hay que sumarle un incremento en esta legislatura de la profesionalización de la política. Según los datos que maneja DASP, un mínimo de un 10% de los diputados de esta legislatura no tiene profesión reconocida. Personas jóvenes (41 años de media, frente al resto que tiene 49), aunque con cierta trayectoria (un 63% proviene de legislaturas anteriores) que muy probablemente pasaron a la política tras acabar los estudios. Además, tienen propensión a ocupar un cargo orgánico algo que, para los expertos, aumenta las posibilidades de permanecer más tiempo en la cámara. “Los análisis preliminares revelan que el cargo orgánico facilita más la permanencia en el Parlamento que el municipal”, señala Xavier Coller. En este sentido, al menos un 35% de los diputados compatibilizan el escaño con alcaldías o concejalías, y el 45% con cargos de partidos provinciales, autonómicos o nacionales.