UNIVERSIDAD DEL PAÍS VASCO

Un método que acelera la detección de residuos de disparo y otro capaz de identificar antipsicóticos en el cerebro, últimos trabajos del grupo Metabolomips de la UPV/EHU

El grupo METABOLOMIPs de la UPV/EHU se dedica a desarrollar métodos analíticos que ayuden a caracterizar diferentes tipos de sustancias, con especial atención a las ciencias forenses. Por ejemplo, acaban de desarrollar una metodología para la detección de residuos de disparo que da los resultados en tiempo récord, gracias a la cual han publicado un artículo en Analytical Chemistry, una de las revistas de mayor impacto en esta disciplina.

Este grupo pertenece al Departamento de Química Analítica de la Facultad de Farmacia, y está compuesto por químicos, farmacéuticos, tecnólogos de alimentos… Su nombre, METABOLOMIPs, es indicativo de sus dos principales áreas de interés: metabolitos y MIPs. “Trabajamos fundamentalmente en la investigación de fluidos biológicos para temas forenses o de medicamentos, y los compuestos que investigamos para ello suelen ser metabolitos. Otra parte del grupo trabaja en el desarrollo de sensores electroquímicos para determinar esos metabolitos, y dichos sensores son del tipo conocido como MIP”, se explica Ramón J. Barrio, responsable del grupo.

Con estas dos bases, trabajan en diversas líneas de investigación relacionadas con la seguridad alimentaria (estudio de matrices enológicas…) o la química analítica ambiental (contaminantes emergentes en aguas…), pero insisten en que lo que más les caracteriza es el campo de la química analítica biosanitaria, y, en especial, la disciplina forense. De hecho, Barrio es también responsable del Master en Análisis Forense impartido por la UPV/EHU.

Residuos de disparo

La detección de residuos de disparo sirve para identificar a quien haya apretado un gatillo (los residuos se pegan, por ejemplo, a las manos) o diferenciar entre un suicidio y un homicidio. De poder aplicarse, la novedosa metodología propuesta por METABOLOMIPs es más ventajosa en cuanto a tiempo y coste que la que se utiliza en los laboratorios forenses en la actualidad. “Para comprobar que una persona ha disparado con arma de fuego, hasta ahora existe una técnica basada en la microscopía electrónica. Es muy cara, y cada analítica necesita de ocho a diez horas. Nosotros hemos propuesto una en la que hacemos análisis fiables en una hora”, afirma Barrio.

Se trata de un método en el que, en vez de utilizar un microscopio electrónico, se usa una técnica combinada de ablación laser y espectrometría de masas (LA-ICPMS), con la que se detectan metales e isotopos propios de los residuos de disparo. Se parte de los residuos inorgánicos encontrados en la piel de la persona que supuestamente ha disparado: el láser extrae el material de la superficie, y la espectrometría de masas mide la presencia de dichos metales e isotopos en ella. Según se indica en el artículo, esta técnica posibilitaría trabajar sobre restos más pequeños; es, además, más fácil, barata y rápida (menos de 66 minutos), y se ha probado su eficacia con cuatro tipos de armas.

Antipsicóticos en el cerebro

No obstante, el de los residuos de disparo no es el único artículo publicado recientemente por METABOLOMIPs. La Forensic Science International se ha hecho eco de otro método analítico desarrollado por este grupo; en este caso, para determinar la presencia de sustancias psicóticas en el cerebro humano, y con el propósito de utilizarlo en el área forense, en diagnósticos post mortem. “Hemos desarrollado una metodología para determinar una serie de fármacos que se prescriben para el tratamiento de la esquizofrenia y de diferentes tipos de psicosis. El objetivo es que, cuando una persona fallece por causas forenses, se pueda analizar y decidir si dichas sustancias se han acumulado en el cerebro”, dice Barrio. Y es que el consumo continuado de este tipo de fármacos puede acarrear consecuencias que incluso se relacionen con el fallecimiento de la persona: “Cuando estas sustancias se acumulan en el cerebro, puede llegar a generar otras disfunciones, como alguna enfermedad neurodegenerativa. E incluso hemos pensado que podría inducir al suicidio, aunque se deben hacer muchas analíticas para contrastar eso”.

Uno de los puntos que destaca Barrio de este artículo es que han trabajado con una materia de muy difícil acceso: el cerebro. Concretamente, se han servido del banco de cerebros de la UPV/EHU, y todas las muestras analizadas provienen de suicidios. METABOLOMIPs ha desarrollado este método para , el . Y otro de los puntos a destacar es el trabajo en equipo, incluso más allá del grupo. En el campo de las neurociencias, como es el caso, trabajan conjuntamente con Javier Meana, del Departamento de Farmacología de la UPV/EHU. “Nuestra misión es llegar a obtener una base de datos de suficientes muestras de composición de compuestos en cerebro, y no solo de antipsicóticos”, concluye.

Pie de foto: De izquierda a derecha: Ramón J. Barrio, Laura Millán, Raquel Gutiérrez, M. Carmen Sampedro, Itsaso Basozabal, Deiene García, Nora Unceta, Alberto Gómez y M. Aranzazu Goicolea. Faltan: Alicia Sánchez y Zuriñe Ábrego. (Raúl Bogajo / Argazki Press).