UNIVERSIDAD DE CANTABRIA

La profesora titular de Derecho de Trabajo y Seguridad Social de la Universidad Autónoma de Madrid ha ofrecido una conferencia, en los cursos de verano de la UC, sobre la igualdad sexual y los derechos laborales

“Es verdad que hemos avanzado mucho en la lucha por razón de sexo en el ámbito laboral, pero aún queda mucho camino por recorrer”, ha advertido hoy en Santander Ana María de la Puebla, profesora titular de Derecho de Trabajo y de la Seguridad Social en la Universidad Autónoma de Madrid, en una ponencia enmarcada dentro del curso de verano de la Universidad de Cantabria “Algunos escenarios sociales para la igualdad”.

En los últimos años, el Estado español ha impulsado y adoptado medidas positivas para acabar con la discriminación sexual en el ámbito laboral, muchas veces por iniciativa propia y otras por impulso de la Unión Europea, viéndose obligado a adaptar la legislación a las doctrinas comunitarias. Con todo, Ana de la Puebla teme que pueda haber un retroceso porque “la crisis económica actual, que lo inunda todo y determina todas las medidas políticas, económicas, sociales y laborales que se están adoptando, ha hecho que el tema de la igualdad haya pasado a un segundo plano”. “Ahora mismo la igualdad no es uno de los temas prioritarios en la agenda política; quizá es razonable, pero tampoco se puede olvidar porque es importante”, ha lamentado la jurista.

Del mismo modo, ha apelado a seguir apostando por la igualdad y la conciliación desde el ámbito personal y no sólo de las mujeres, igualmente de los hombres porque “es una de las medias que yo creo que puede favorecer que haya una igualdad efectiva, es decir, que las mujeres puedan compatibilizar su trabajo con su vida personal y eso, en buena medida, depende también de que las responsabilidades familiares sean compartidas con sus parejas”.

A lo largo de su intervención, De la Puebla ha aclarado que la protección de igualdad sexual en el ámbito laboral se refiere exclusivamente al amparo de las mujeres, porque ha sido el sector de población que tradicional e históricamente ha estado discriminado. Por tanto, incluye la orientación sexual, que está recogida en el ordenamiento, aunque como otro apartado independiente.

Discriminación positiva y discriminación indirecta

Asimismo, ha insistido en la importancia de conocer dos términos jurídicos: discriminación positiva y discriminación indirecta. El primer término “hace referencia a medidas que los poderes públicos pueden adoptar para favorecer a las mujeres con el fin de conseguir reequilibrar su posición en la medida en que parten de una posición de salida perjudicial respecto de los hombres”, según ha expuesto De la Puebla. Por el contrario, la discriminación indirecta son “medidas que en principio no son discriminatorias de una forma directa, pero que, aplicadas de forma indiscriminada, generan un perjuicio para las mujeres”, ha apuntado la experta.

La brecha salarial entre hombres y mujeres que realizan el mismo trabajo es uno de los temas más controvertidos en este ámbito en los últimos tiempos, a pesar de que se ha visto reducida de un 22% a un 16% desde el año 2000 hasta hoy. Aunque las diferencias salariales se producen en los trabajos de mayor cualificación, no obstante, la profesora ha revelado que también existe en los puestos de menor cualificación: “hay un economista que habla del suelo de cristal y explica que los empresarios pagan más a los hombres en empleos de baja cualificación porque estiman que ellos van a permanecer más tiempo en los puestos de trabajo y, por tanto, lo amortizarán a lo largo de su formación en la empresa; sin embargo, entienden que las mujeres van a durar menos en su puesto de trabajo y, por lo tanto, no les interesa retribuirlas mejor”.

Ana María de la Puebla ha concluido afirmando que las medias políticas en materia de igualdad solo van a ser totalmente eficaces “si van acompañadas de otras de carácter educacional”. “Actualmente se están haciendo campañas y tomando medidas, pero todavía me sorprendo al ver anuncios en la prensa y la televisión con un marcado carácter sexista”, ha dicho. Además, ha reiterado que lo que más le preocupa es que “entre la gente más joven se reproducen esquemas y comportamientos de subordinación de las chicas hacia los chicos”.