UNIVERSIDAD DE CANTABRIA

La también directora del Aula Isabel Torres de Estudios de las Mujeres y de Género de la Universidad de Cantabria, que ha participado hoy en el curso “Algunos escenarios sociales para la ”, ha defendido la necesidad de trabajar desde los primeros niveles educativos, de cero a tres años

La socióloga y profesora de la Facultad de Educación de la Universidad de Cantabria Marta García Lastra ha defendido hoy la como “un lugar importantísimo para lograr la igualdad” y también la necesidad de trabajar los valores igualitarios desde los primeros niveles educativos, de cero a tres años, porque niños y niñas se escolarizan cada vez a edad más temprana y permanecen más tiempo en los centros escolares.

Por ello, García Lastra, que ha intervenido en el curso “Algunos escenarios sociales para la igualdad” -perteneciente a la programación estival de la Universidad de Cantabria (UC)- para hablar del reto de la coeducación, ha pedido que se siga apoyando a la escuela con recursos y mediante la formación del profesorado porque es “en la escuela donde radica la semilla de la igualdad que luego el alumnado se llevará a otros ámbitos”. Aunque niñas y niños no “van en blanco a la escuela, traen una mochila, la escuela puede modelar sus comportamientos” hacia una mayor igualdad, ha añadido.

La profesora de la UC se ha mostrado partidaria de una escuela coeducativa “donde se valore de igual manera lo masculino y lo femenino” y, citando a la directora del Instituto Universitario de Estudios de la Mujer de la Universidad de Granada, Pilar Ballarín, que “busque nuevas vías de intervención educativa para desarrollar relaciones de género más igualitarias y corregir los desajustes que se están produciendo como consecuencia de la convivencia de modelos de género anacrónicos con nuevos modelos más igualitarios”.

No es escuela mixta

En la escuela coeducativa -“que no es escuela mixta”, según García Lastra- no existe jerarquización de valores, sino que coexisten en igualdad de plano; tampoco se niega la existencia de rasgos diferenciadores pero no se los inculca; se encamina al desarrollo completo de la personalidad sin limitaciones de género; introduce la educación psico-emocional; desaparecen las discriminaciones en aspectos formales -como letreros- y en actitudes; se potencia el respeto mutuo y el diálogo creativo; se cuestionan formas de conocimiento socialmente dominantes -poniendo en valor, por ejemplo, las contribuciones de mujeres al saber científico-; y se desarrolla un trabajo holístico.

Pese a su convencimiento, la profesora de la UC ha reconocido que la “coeducación no se ha conseguido en ningún tipo de sociedad” porque “el mantenimiento de una cultura escolar androcéntrica imposibilita su desarrollo”. Frente a quienes creen que es un área en el que ya no es preciso incidir, especialmente en “esta época de recortes”, ha pedido continuar con acciones formativas como el curso en el que ha participado esta mañana porque “es de justicia social”.

García Lastra cree que “la escuela sigue siendo sexista” y aunque no culpabiliza al profesorado, sí ha encontrado reticencias, cuando “su implicación es fundamental para cambiar las cosas”. Un cambio en el que, en su opinión, “el trabajo con la familia debe ir de la mano”, así como con todos los agentes educativos. En el caso de Cantabria, ha valorado la existencia de “material educativo muy bueno y que se está utilizando”.

No obstante, respecto a la situación española, ha señalado que “hay que quitarse de la cabeza la idea del victimismo” y reconocer que “dista un abismo” entre las mujeres actuales y las de hace cuatro décadas. Para García Lastra “la clave de bóveda” que ha dado lugar a la transformación que han experimentado las mujeres en España está en su incorporación al sistema educativo formal, que les ha permitido “transformar su papel en otras áreas”, como la esfera laboral. “El éxito es innegable”, ha precisado, “pero la influencia del género no acaba de desaparecer”.

La también directora del Aula Isabel Torres de Estudios de las Mujeres y de Género de la Universidad de Cantabria se congratuló de encontrar caras masculinas entre el alumnado del curso de verano, porque su presencia significa que se están produciendo cambios. “Hace años, cuando tratabas estos temas, sólo había mujeres entre el público”, ha recordado.

García Lastra ha advertido de la necesidad de analizar un fenómeno que se está detectando en la actualidad: el menor rendimiento escolar de los niños. “¿Qué les pasa que sacan peores notas que sus compañeras? ¿Por qué no se sienten cómodos? ¿Es la escuela un medio hostil para ellos frente a sus compañeras de estudios?” son preguntas que la socióloga se hace y que cree que es preciso estudiar.