UNIVERSIDAD DE CANTABRIA

El artista brasileño ha hablado en un curso de verano de la UC en Laredo sobre la importancia de la elección de materiales cotidianos como papel, etiquetas o cintas adhesivas en el diálogo que establece con el público

El artista brasileño Marlon de Azambuja ha participado hoy en Laredo en el curso “Reutilización y reciclaje de la cultura material” que se celebra a lo largo de esta semana en la sede de Laredo bajo la supervisión del profesor de arqueología de la Universidad de Cantabria (UC) Miguel Cisneros. Azambuja es un ejemplo de la reutilización de la cultura material, en este caso en el arte contemporáneo, cuyo estudio a lo largo de la historia es el objetivo central del monográfico, incluido en la programación de verano de la UC.

Azambuja, cuya fecunda producción aborda desde el dibujo en su concepción más clásica hasta la gestión con arquitectos para realizar una construcción, utiliza en muchas de sus obras objetos y materiales de la vida cotidiana, como cintas adhesivas, papel, cartón, etiquetas de precio, cristales o trozos de la propia arquitectura, con los que pretende generar una identificación del público con la obra, y a partir de ahí crear un diálogo. “Mi obra pretende acercarse al espectador y generar otros contenidos distintos a los que ellos están acostumbrados con esos materiales; otra posibilidad de pensamiento”, ha señalado Azambuja, para continuar afirmando que “me gusta resaltar aspectos que están presentes pero que se ven muy poco, y que están escondidos o disfrazados en lo cotidiano, y reflexionar sobre el hecho de que la realidad puede tener otra lectura”.

Como artista, ha confesado perseguir que sus obras generen un diálogo con las personas. “La elección de los objetos es importante, ya que la gente identifica mis obras con objetos que puede haber en cada casa, y eso acerca el pensamiento, la reflexión, a las posibilidades que tenga cada uno”, ha señalado el artista, que además ha confesado que le parece lógico que a algunas personas les cueste entender su obra o necesiten más tiempo o información para ello. “Lo importante es estar atento al feedback del público”, ha señalado finalmente.

El escenario predilecto de la obra de este artista brasileño es la ciudad, que es donde, además, encuentra los materiales favoritos para sus creaciones. Azambuja asegura que trabaja “como respuesta a los estímulos que percibo de la ciudad”, que son variados, constantes y ante los que siente fascinación. Así, ha confesado que cuando llegó a Europa, se sintió impactado por la larga historia del continente, y por la existencia de obras y materiales que cuentan con muchos más siglos de historia que toda la existencia de su país, de poco más de 500 años.

Sin embargo, la cotidianidad de los materiales empleados y la utilización del mobiliario urbano hace que muchas veces este artista se decante por obras de duración limitada, como instalaciones efímeras en calles o composiciones con objetos habituales. Marlon de Azambuja justifica esta concepción en que, para él, “la fuerza de un proyecto está más en el campo de la ideas, por lo que no hace falta que perdure en el tiempo”. Según ha explicado, la primera impresión al enfrentarse a una obra sólo sucederá una vez, por lo que pueden repetirse los registros o las fotografías que se tomen de ello, pero no las experiencias que causa.