UNIVERSIDAD DE

– El trabajo de investigación coordinado por el sociólogo Jon Leonardo analiza las Encuestas Europeas de Valores

– El estudio concluye que los son diferentes de los españoles y europeos

La Universidad de Deusto ha publicado hoy jueves, 12 de julio, Cambio de valores en los inicios del Siglo XXI en y , un trabajo de investigación coordinador por el sociólogo Jon Leonardo que analiza las Encuestas Europeas de Valores. A través de los distintos capítulos dedicados a la Familia, Religión, Trabajo y otros, el libro permite apreciar en qué manera ha evolucionado la sociedad en los últimos años.

Con la publicación del presente libro se culmina, por el momento, la serie de publicaciones que la Universidad de Deusto viene realizando en relación a la Encuesta Europea de Valores. Desde sus comienzos, la Universidad de Deusto en su calidad de miembro del steering comitee del European Values Study, ha publicando una serie de estudios relativos al análisis de la evolución de los sistemas de valores en Europa con el objetivo de mostrar los cambios que se están produciendo en el contexto occidental.

En el año 2009 el equipo de investigación que dirige el profesor Leonardo publicó el libro Un individualismo placentero y protegido. En él se recogían las principales reflexiones en relación a los temas planteados en la Encuesta Europea de Valores 2008. Ahora se ha realizado un análisis ad intra y en este sentido se ha centrado en el análisis de la Comunidad Autónoma de Euskadi y Navarra.

El objetivo de este nuevo trabajo es conocer de primera mano las características de nuestra sociedad, de sus rasgos más significativos y de las diferencias notables con el resto del Estado español y otros países europeos. Se da así continuidad así al estudio publicado en el año 1992 bajo el título Euskal Herria en la Encuesta Europea de Valores, editado por la propia Universidad.

Valores individuales y sociales

El libro está dividido en una serie de capítulos que recorren los valores más representativos tanto a nivel individual como social.

El primer capítulo, elaborado por las profesoras María Luisa Setién y Mabel Segú, está centrado en el individuo, en el análisis de los factores que inciden en su bienestar y satisfacción individual, así como en la importancia que los ciudadanos vascos y navarros otorgan al grado de confianza depositado en sus conciudadanos como elemento básico de convivencia.

En este sentido, las autoras muestran la importancia de la solidaridad y de la implicación que tienen los problemas relacionados con las condiciones colectivas de vida. En este mismo capítulo, las autoras analizan un tema que es crucial en los últimos tiempos, que es el menor/mayor grado de tolerancia hacia la población inmigrante y al perfil que una política de inmigración debe tener.

Mucho se ha debatido y se ha escrito sobre el problema de la participación ciudadana. Todos los autores están de acuerdo al señalar que éste es un problema de primer orden de las sociedades contemporáneas. En el capítulo, las profesoras Bakarne Etxeberría, Edurne González y Cinta Guinot hacen un análisis profundo de las tendencias manifestadas por la población vasca y de sus divergencias. Las autoras nos muestran perfectamente la crisis de los movimientos sociales y de las estructuras de participación. Como las propias autoras ponen de manifiesto al comparar los datos de 1999 y 2008, se aprecia un descenso generalizado en los vascos tanto de a nivel de pertenencia como de implicación en acciones de carácter voluntario.

Con el capítulo tercero se inicia un repaso exhaustivo a los diferentes ámbitos que constituyen el universo cultural y de valores de la población vasca. En éste, las profesoras Raquel Royo, Maite Aurrekoetxea y María Silvestre expresan todo su conocimiento sobre un tema crucial como es el análisis de la familia, de los roles de género y del cambio producido en el proceso de socialización. Las tres autoras, expertas y con una larga trayectoria en este ámbito, muestran fehacientemente la “revolución de roles” producida en muy pocos años, a pesar de que persisten al mismo tiempo ciertas querencias y tendencias ” heredadas. Como afirman en las conclusiones, “las últimas décadas han conocido importantes transformaciones sociales (…) se está abriendo una puerta al cuestionamiento de la definición tradicional de los roles conyugales y a la diversificación de los estilos de vida…”

Los profesores Francisco Garmendia y Jone Goirigolzarri abordan el capítulo cuarto, titulado Confianza y política, ¿es la política una cuestión de confianza, la fundamentación axiológica de la democracia y de sus instituciones tratando de averiguar hasta qué punto la ciudadanía vasca interiorizado el valor de la democracia como sistema y de sus institúciones más representativas. En este capítulo se muestra hasta qué punto están vigentes en nuestro sistema cuestiones clave como la de la responsabilidad, la confianza en el sistema democrático y en las instituciones más representativas. En este sentido, como expresa los propios autores, el término democracia es polisémico, no significa lo mismo para todas las personas, fundamentalmente, para aquellos que tienen una gran confianza en los demás y para quien no. Incluso se apunta a la necesidad de repensar algunas categorías básicas del pensamiento político.

En el capítulo V titulado Postmaterialismo y apoyo político, el análisis efectuado por los profesores Félix Arrieta, Edurne Bartolomé y Nataliya Reshetova, lo político adquiere otra dimensión, está asociado a poner de manifiesto los valores que lo sustentan en el eje materialismo/postmaterialismo siguiendo la famosa hipótesis de Inglehart. En él se asocia la confianza del sistema político a valores como la libertad versus igualdad, a su correlación con la defensa de un estándar de vida determinado y, en definitiva, a la defensa de ideales y proyectos vinculados a la libertad de pensamiento y de expresión. Los autores se inclinan a favor de la importancia que tienen los valores postmaterialistas en la sociedad vasca, a pesar de sus múltiples contradicciones y conflictos; no obstante señalan cómo la defensa de estos valores está asociada a las condicione materiales de vida, sobre todo en aquellos sectores afectados por la crisis.

Aunque las encuestas no recogen con la debida virulencia la importancia de la crisis y de su repercusión en el mundo del trabajo, dado que fueron realizadas en el año 2008, el capítulo sexto dedicado a la importancia otorgada al trabajo en el orden de preferencias de la población vasca, realizado por las profesoras Iratxe Aristegui, Usue Beloki y Amaia Mosteire acerca a los temas temas más candentes de la actualidad. Hay que tener en cuenta que el trabajo desde el punto de vista cultural es una actividad que presenta diversos matices: por una parte, está la importancia otorgada como factor de inserción y de integración laboral y social; por la otra, nos muestra los atributos relacionados con el ejercicio de la actividad: aprecio por el trabajo bien hecho, por su importancia como factor de realización personal, por los recursos y privilegios que proporciona, por su significado como un componente de la vida importante y demás. Los datos analizados muestran que a pesar del alto grado de satisfacción en el trabajo existe un cierto grado de desconfianza y de temor ante el futuro que se nos avecina.

El capítulo dedicado a la importancia de la Religión en nuestra sociedad completa el abanico de cuestiones analizadas en este estudio. Este tema ha sido realizado por la profesora Iziar Basterretxea y en él se analizan las cuestiones más candentes sobre el tema en cuestión. Es una realidad que las sociedad occidentales modernas se han secularizado y en ellas la religión ha ido perdiendo importancia. Parece una evidencia generalizada y más en el caso de la vasca considerada tradicionalmente una sociedad religiosa. A lo largo de las páginas de este capítulo se puede comprobar que son varios los ejes sobre los que se debate el hecho religioso en nuestra sociedad.

Por un lado, el binomio valores laicos-religiosos; por el otro, en el interior de los valores religiosos, la tensión entre el sistema de creencias religioso y su plasmación institucional. En este sentido, se observa que mientras la creencia en Dios todavía tiene una importancia relativa en muchas personas que se definen como religiosas, mucha más reticencia se produce a la hora de aceptar determinados postulados y normas de la Iglesia.

A modo de epílogo, el capítulo octavo del presente trabajo tiene un marcado carácter conclusivo. Bajo el título: La población vasca ante su sistema de valores, ¿somos diferentes?, las profesoras Arantxa Rodríguez y Emma Sobremonte ofrecen una excelente síntesis del perfil de la población vasca respecto a su sistema de valores. En él realizan un excelente repaso a diversos autores que proporcionan claves teóricas explicativas del momento cultural actual. La incidencia de tres grandes grupos de valores finalistas: disfrute/sociabilidad, norma/ideología y tradición/seguridad como marco interpretativo frente al que se posicionan de manera desigual determinados grupos de población, o el intento de tratar de explicar qué factores intervienen de forma precisa detrás de cada uno de los valores anteriormente mencionados, constituyen aspectos destacables de este capítulo.

Los vascos son diferentes

Asimismo, la radiografía establecida por parte de ambas autoras en torno a cuál es el comportamiento de la sociedad vasca en términos de menor/mayor tolerancia frente a una serie de comportamientos éticos, ofrecen una excelente visión de los problemas y desafíos a los que se enfrenta la sociedad vasca en este momento. Las conclusiones que ambas autoras presentan bajo el título: Consideraciones finales, ¿somos diferentes?, ponen el broche final al trabajo elaborado por el equipo de valores de la Universidad de Deusto.

En este último capítulo las autoras aseguran que los vascos son diferentes con respecto a la sociedad española y europea. Así, los vascos continúan asociando la religión con la política, mientras que los españoles dejaron de hacerlo hace diez años para conectarla con la familia. Ahora, teniendo en cuenta los comportamientos éticos, la justificación de los mismos es idéntica a la europea tanto en los relacionados con la gestión del cuerpo, de la vida y de la muerte, como con todo aquello que hace referencia a conductas inmorales, en beneficio propio y en muchos casos notoriamente ilegales.

También se observan algunas diferencias con respecto a la justificación que otorga la población española a determinados comportamientos, como son la prostitución o tener una relación sexual casual, que en el caso del Estado español se asocian con conductas que infringen la moralidad pública más que con conductas vinculas a la autonomía personal y, por tanto, para los vascos, más ubicadas en el espacio privado como sucede en los países europeos.

Además de conocer si los vascos son diferentes, este capítulo quiere descubrir si las diferencias internas entre los distintos subgrupos de la población social podían ser un indicador también de diferenciación social y, por ende, de desigualdad. Y según las conclusiones, las autoras constatan efectivamente que existen diferencias. Estos nuevos planteamientos abren nuevas posibilidades de investigación futura a fin de relacionar los valores con los procesos de inclusión/exclusión social.

Por último, este trabajo, apoyado por el Gobierno Vasco por otorgar la consideración de excelente al equipo de investigación, recoge el testigo de sociólogos como Javier Elzo, María Silvestre, Palco Garmendia que han dejado su impronta en trabajos anteriores.