UNIVERSIDAD DE CANTABRIA

El fisioterapeuta y experto en Pablo Enríquez ha afirmado en Laredo que coach y cliente han de olvidar sus roles y luchar en equipo por la consecución de unos objetivos

“Las son momentos de inflexión, de parar y reflexionar, por lo que el coaching puede servir para ayudarte a salir de tu mundo y dar otro enfoque a tu vida”, ha asegurado en Laredo el fisioterapeuta y coach Pablo Enríquez, que ha ofrecido en Laredo a los alumnos del curso de verano de la Universidad de Cantabria “Salud y actividad física desde una perspectiva multidisciplinar” su visión sobre esta práctica que ayuda, orienta y acompaña a las personas en la consecución de sus objetivos.

Según ha señalado Enríquez, la labor del coach (el profesional contratado) es “lanzar a la gente a que cumpla sus sueños paso a paso, escuchando sus deseos y teniéndola en cuenta como individuo”, mientras que la del coachee (quien requiere los servicios) pasa por “conseguir una serie de objetivos personales, profesionales, etc. basándose en el autoconocimiento y el aprendizaje personal”. El experto ha subrayado la labor de “facilitador” y de “compañero” del primero en la vida del segundo, “que es el verdadero protagonista”.

Por todo esto, es muy importante el nivel de complicidad entre ambos actores del proceso. Para Enríquez, la clave está en que existan “confianza y un lazo de unión, para lo que hay que abandonar los roles y funcionar como un equipo”. Así, el ponente ha explicado que es habitual la realización de sesiones exploratorias llamadas “reports” en las que se evalúa la química entre ambos.

A diferencia de otras terapias, en el coaching están muy presentes los objetivos, porque, como ha señalado Enríquez “en realidad, nadie se mueve sin un objetivo, aunque no hablemos de ello expresamente”. Este establecimiento de objetivos claros y concretos es una forma de visualizar los deseos y de luchar por su consecución, lo que aumenta la motivación y la autoestima del coachee. Para delimitarlos, es necesario hacer una reflexión previa en la que se analicen tanto sus posibilidades de realización como las motivaciones que le mueven hacia ello. Posteriormente, Enríquez ha señalado que a través de diversas técnicas, juegos o conversaciones que motiven el autoconocimiento, el coach tratará de desarrollar motores internos de motivación, y de ampliar las perspectivas del cliente, que a menudo son erróneas o muy limitadas.

Terreno personal, laboral y deportivo

El coaching, que en sus inicios en EE.UU. se dedicó fundamentalmente al ámbito profesional, ha ido adentrándose progresivamente en diferentes aspectos de la vida. En opinión en Pablo Enríquez, es muy complicado diversificar, ya que la persona es un conjunto de todas sus experiencias, y “aunque en un primer momento el coachee requiera los servicios para el terreno profesional, tarde o temprano suelen aparecer aspectos personales ligados a ello”.

Además, la labor del coaching en el deporte es cada vez más importante, ya que la asimilación de los papeles individuales o el aprendizaje del trabajo en equipo pueden contribuir en gran medida a satisfacer los objetivos clásicos del deporte.

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