UNIVERSIDAD DE CANTABRIA

Joaquín González Echegaray ha ofrecido hoy en el Parlamento de Cantabria una conferencia sobre las ocupaciones paleolíticas de Altamira

Joaquín González Echegaray, historiador, arqueólogo y escritor cántabro, ha afirmado hoy en Santander que los hombres del que vivieron en Altamira “asaban la carne procedente de la caza o marisco metiéndolo bajo tierra”.

El reputado arqueólogo cántabro ha asistido esta mañana al Parlamento de Cantabria para ofrecer la conferencia “Ocupaciones paleolíticas de la cueva de Altamira. Las excavaciones clásicas y su incidencia”, en la que ha disertado sobre la forma de vida de las personas que habitaron la cueva durante el Paleolítico, dentro del curso de verano de la Universidad de Cantabria “Altamira: conservación y conocimiento”.

Entre 1980 y 1981, un grupo de arqueólogos, entre los que se encontraba Echegaray, realizaron una serie de excavaciones en la cueva de Altamira con el fin de “interpretar las huellas de las distintas ocupaciones desde un punto de vista humano”, alejándose del criterio estrictamente geológico con el que se habían hecho las investigaciones anteriores. Lamentablemente, según ha indicado el arqueólogo, este proyecto duró apenas un mes, debido a problemas de carácter político.

“Nuestra finalidad, cuando acudimos al yacimiento, consistía en la reconstrucción del comportamiento humano en las diversas épocas y cómo cocinaban, se reunían y vivían todas esas personas que, a lo largo de miles de años, vivieron en esa cueva e, incluso, la han decorado y pintado”, ha expresado el historiador.

Asimismo, Echegaray ha señalado que con las excavaciones ejecutadas por su grupo de investigación en la cueva de Altamira, descubrieron que los hombres prehistóricos del magdaleniense, “tenían un lugar en la boca de la cueva donde preparaban su comida; en algunos casos, asaban la carne procedente de la caza o marisco”. El experto ha explicado que cocinaban los alimentos “en una especie de horno, metiéndolos bajo tierra. Los dejaban ahí asándose”. Fue la primera vez que se observó tal sistema de cocinado durante el paleolítico; sin embargo, según ha indicado el arqueólogo, posteriormente también se encontró en otros yacimientos que datan de la misma época.

Joaquín González Echegaray ha aseverado que los habitantes prehistóricos no sólo se “acomodaron en las bocas de las cuevas por ser la zona con mejor condiciones de habitabilidad”, sino que, también “transformaron el medio en el que se instalaban para hacerlo más cómodo y útil en la vida cotidiana”. “Los yacimientos que excavamos los arqueólogos han sido modificados por la presencia humana porque aclimataron sitios para dormir, sentarse a comer, charlar… A lo largo de los siglos, acomodaron todo el medio, modificando y destruyendo un poco la estratigrafía natural de la cueva”; por eso, según ha indicado el historiador, a lo largo de su carrera, él ha dado una mayor importancia a la “visión humana” de los yacimientos que a la geológica.