UNIVERSIDAD DE NAVARRA

La profesora de Enfermería participó en un seminario sobre y dependencia organizado por el de la Universidad de Navarra

“Un enfoque positivo a la hora de proporcionar cuidados a las personas dependientes mejora el bienestar de sus familias y, por ende, la calidad de la atención que éstas les ofrecen”. La profesora de Enfermería Ana Canga hizo estas declaraciones en el marco del curso ‘Familia y dependencia’, organizado por el (ICS) de la Universidad de Navarra. La actividad forma parte de los cursos de verano de las universidades navarras, patrocinados por el Gobierno de Navarra y el Ayuntamiento de Pamplona.

En esa línea, la profesora Canga puso de manifiesto la necesidad de que se desarrollen “políticas y prácticas para que las personas dependientes y sus familias reciban el apoyo necesario a lo largo de la trayectoria de la dependencia”. El objetivo es llegar al concepto de “familia cuidadora sostenible”, que propuso para referirse a “familias con personas dependientes a su cargo, que se mantienen sin causar grave daño a la unidad familiar”.

Por su parte, la profesora de Educación Olga Lizasoain analizó específicamente el caso de los hermanos de personas con discapacidad: “Aprenden a desenvolverse de manera más autónoma. Se desarrollan como personas más responsables y maduras, en comparación con los individuos de su edad, y adquieren un sentido agudo de la realidad y de la vida”. Asimismo, explicó que “manifiestan una gran preocupación por la falta de aceptación del hermano con discapacidad y son especialmente sensibles respecto a la felicidad de su hermano y su futuro”.

Los beneficios de la relación intergeneracional

El rol de los abuelos también tuvo un lugar destacado en el curso, en el que se analizaron los beneficios de la relación intergeneracional. El profesor explicó que “dada la circunstancia laboral de muchas familias, los abuelos tienen un importante papel añadido”. En ese sentido, añadió que “mejor que dar a los niños la llave para que regresen todas las tardes a una casa vacía, es proporcionarles la compañía de sus abuelos. Entre ellos existe una sintonía emocional que se acrecienta en cada encuentro”.

La escritora y experta en orientación familiar Victoria Cardona coincidió con él: “Hoy el calor del hogar se encuentra repartido en casa de aquellos abuelos que ayudan a conciliar el trabajo profesional de los padres jóvenes con su dedicación a los hijos. El vínculo afectivo creado entre abuelos y nietos siempre favorece la unión familiar”.