UNIVERSIDAD DEL PAÍS VASCO

Una estudiante de Informática ha desarrollado una aplicación para consultar mapas de montes en tres dimensiones; ayudaría a orientarse en la niebla

Casi se podría decir que María Teresa Ruiz Monzón (Vitoria, 1988) lleva el Gorbea en el bolsillo. Las pendientes, los salientes y los desniveles de este monte están representados con gran realismo en el teléfono móvil de esta estudiante recién licenciada en Informática por la UPV/EHU. Este ha sido, precisamente, su proyecto de fin de carrera: desarrollar una aplicación para poder usar la geolocalización 3D en los smartphones con sistema Android. “Se parece a Google Earth, pero tiene un propósito más concreto”, explica. Y es que está pensado para montañeros, para que, en situaciones de niebla, sean capaces de encontrar el camino observando la pantalla del móvil. Cuando el horizonte está difuso, los mapas de toda la vida difícilmente nos pueden ayudar a situarnos, o a saber si no nos estaremos aproximando demasiado a algún precipicio. Esta aplicación tridimensional viene a cubrir estas necesidades.

Ruiz ha tenido que aunar conocimientos, sistemas y datos de todo tipo para poder desarrollar el proyecto. Además de dominar el sistema Android, ha tenido que integrarle varios programas compatibles con él; tales como el OpenGL ES (interfaz para la programación gráfica), LaTeX (sistema de composición de textos) y Shapefile (formato para los archivos de geodatos). Por otra parte, se ha basado en los videojuegos para dibujar las superficies tridimensionales, y los mapas de relieve y demás datos geográficos de la CAV los ha obtenido en la página web www.geoeuskadi.net del Gobierno Vasco. Pero no basta con recopilar mapas detallados, sino que la aplicación debe saber dónde está el usuario y, por lo tanto, qué mapa tiene que mostrarle. Con este propósito, esta informática se ha servido de la brújula electrónica de la que disponen los smartphones: “Utilizo la brújula como cámara. Detecto a dónde está mirando el teléfono, y le dibujo la superficie que hay en este tramo, para que vea lo que hay aquí”.

Crear la superficie, gestionar toda la información, detectar la localización y acertar a descargar los ficheros correctos en base a ello… Ruiz explica que no ha sido una tarea nada fácil. Sin embargo, ha sido la limitación de memoria de los móviles la que le ha provocado mayores dificultades: “Hay que gestionar mucha información, y lo más difícil ha sido introducir todo esto sin pasarse de las limitaciones de memoria de los móviles”.

También sin Internet

Obviamente, esta herramienta requiere de Internet para hacer las consultas de geolocalización oportunas en cada momento, y descargar ficheros de tal magnitud (varios megas) por red puede llevar bastante tiempo. Para que la aplicación no falle en situaciones como esta, Ruiz ha estado desarrollando un mecanismo; tiene que mejorarlo aún, pero va por buen camino. “Las descargas se hacen en un segundo plano, para que la aplicación pueda continuar en marcha aunque no se disponga todavía de todos los ficheros. El objetivo es que se pueda seguir utilizando el móvil también durante la descarga”, explica.

De todas formas, hay que tener en cuenta que los móviles se quedan frecuentemente sin cobertura en el monte, y en estos casos es imposible utilizar Internet. Precisamente, la aplicación de Ruiz ofrece la posibilidad de funcionar sin conexión. Eso sí, para ello, hay que hacer los deberes antes de salir: “Si descargas los ficheros previamente en tu casa y en una tarjeta, se puede hacer”.

Una vez defendido el proyecto de fin de carrera, Ruiz ha culminado sus estudios de Informática, pero pretende seguir desarrollando la aplicación que ha creado. “Hay que hacerle unas mejoras mínimas, pero creo que puede haber opciones de comercializarlo. Todavía no sé si lo venderé, si liberaré el código… Pero hay posibilidades. Ya veré”, dice.