UNIVERSIDAD DE NAVARRA

Una catedrática en afirma en la Universidad de Navarra que el mejor secreto para mantener un cerebro sano es la actividad física, cognitiva y social

, catedrática de Anatomía Humana y Neurociencia de la Universidad Autónoma de Madrid, y una de las investigadoras a nivel internacional en esta área, considera que “la crisis está frenando el avance en la comprensión del cerebro y, paralelamente, el logro de remedios útiles para enfermedades neurológicas como el o el ”. Así lo expuso en la Universidad de Navarra, con motivo de un seminario organizado por el Grupo de Investigación Ciencia, Razón y Fe, que promueve el estudio interdisciplinar de cuestiones relacionadas con las ciencias, la filosofía y la teología.

Las investigaciones de esta experta se centran en conocer cómo está formado el cerebro: “Es la tarea de la humanidad, comprenderlo cada vez mejor y, ciertamente, podemos prosperar”, asegura. Según sostiene, actualmente la neurociencia, como ciencia multidisciplinaria y multifacética, tiene multitud de campos abiertos: “Desde un punto de vista médico y aplicado, los grandes retos de la neurociencia y la ciencia médica en general son abordar con eficacia las ”.

“Es imprescindible -añade- invertir mucho dinero y recursos en estas enfermedades, como se ha hecho para el cáncer en las últimas décadas; en cuanto seamos capaces de hacerlo, seguramente veremos rendimiento”. Sobre si se llegarán a combatir, la doctora afirma estar convencida de que “llegaremos a controlarlas porque hay mucha gente en el mundo aportando conocimiento”.

Mantener las conexiones neuronales

En cuanto a los secretos para mantener sano un cerebro, Cavada destaca que este se mantiene activo realizando muchas actividades: tanto físicas y de tipo cognitivo e intelectual, como manteniendo relaciones interpersonales y sociales. “Está demostrado, tras el estudio de cerebros de personas mayores ya fallecidas, que quienes han desarrollado una mayor actividad intelectual a lo largo de su vida, mantienen más conexiones y la longitud de las dendritas -prolongación de la neurona- es mayor que en aquellas personas en las que la actividad fue menor”.

En opinión de la experta, “lo importante es reforzar y mantener las conexiones neuronales existentes, evitar su debilitamiento, porque eso nos permite conservar los conocimientos y los hábitos adquiridos a lo largo de nuestra vida”. Sobre esto explicó que, “en condiciones normales, no patológicas, vamos perdiendo neuronas, la conexiones se debilitan. Así, durante las etapas prenatal y posnatal, la infancia en particular, es cuando la pérdida es mayor; después, todavía en el desarrollo, sobre todo en la adolescencia, se pierden muchas conexiones de las que inicialmente se establecieron. Eso quiere decir que lo que se hace es una poda eficaz para la biología porque desaparecen conexiones que no son necesarias”.

Después, “a lo largo de la edad adulta y del envejecimiento sigue habiendo cierta pérdida pero no dramática. De hecho, en una madurez y en un envejecimiento normales no se pierden muchas neuronas, sólo algunas conexiones”.