En la actualidad, los mecanismos extrajudiciales para solucionar conflictos legales están en auge como una manera de evitar el colapso que sufre la justicia y los continuos retrasos pero también como forma de evitar las nuevas .

Uno de estos mecanismos es el , una figura válida para todas las materias judiciales, salvo la penal o la relacionada con los derechos de la persona, como visitas a menores e incapacidad, entre otros. Precisamente el autor del libro “El nuevo régimen del arbitraje“, Pedro Martínez, González, habla de los elementos que componen la regulación de la institución del arbitraje tanto a nivel nacional como internacional así como la nueva regulación del arbitraje tras las recientes disposiciones legales en la materia.

Consiste en que las partes incluyan en los contratos una cláusula arbitral mediante la cual pacten que en el caso de surgir un conflicto judicial, este será resuelto por un profesional o una institución arbitral designada por ambas partes mediante laudo, que tiene la misma eficacia jurídica que una sentencia judicial, explica Pedro Martínez.

Según el autor, con respecto a las ventajas que ofrece este mecanismo extrajudicial, Martínez González explica que “tiene tanto el coste económico como el tiempo en la tramitación es menor con esta vía que en un proceso judicial”. Además, el laudo “no puede ser recurrido”.

También destaca que las tasas judiciales no se aplican al proceso arbitral, “salvo a la ejecución final del laudo, de no cumplirse este por el obligado, pero no hay tasas por presentar la reclamación, ni por la reconvención, y, como no existe apelación en el arbitraje, tampoco se abona nada por ese recurso”.

Respecto al motivo por el que el arbitraje no es muy utilizado en la actualidad, a juicio de Pedro Martínez, es “cultural”.”El ciudadano sigue pensando que solo la administración de Justicia puede resolver sus controversias, cuando ello no es así, pues el arbitraje tiene la misma eficacia jurídica que una sentencia judicial”, resalta el autor de “El nuevo régimen del arbitraje”.

Fuente: El Día