Aquí os dejamos un artículo publicado en Lawyer Press por Nuria Bové Espinalt, Socia y directora de la oficina de París de Cuatrecasas Gonçalves Pereira donde se explica el caso en el que se ha visto envuelto Bernard Tapie.

Paris: Plaza mundial del internacional

Desde hace unas semanas la prensa francesa está cubriendo intensamente el caso de un laudo o sentencia arbitral dictado en julio de 2008 en el conflicto entre Bernard Tapie y los liquidadores de su antiguo grupo (Adidas) contra CDR, organismo encargado de gestionar el pasivo del antiguo banco público Crédit Lyonnais. El arbitraje terminó reconociendo unos daños y perjuicios de más de 400 millones de euros en favor de los liquidadores del Grupo Adidas y los esposos Tapie, incluyendo una cuantía de 45 millones en favor de éstos últimos, en concepto de perjuicio moral por la gestión llevada por dicho banco en la operación de venta del Grupo Adidas.

La personalidad controvertida de Bernard Tapie, antiguo ministro socialista reconvertido al mundo de los negocios, la importancia de las condenas pronunciadas, las sospechas sobre una posible intervención de Nicolas Sarkozy, antiguo Presidente de la República francesa, las declaraciones del actual ejecutivo francés sobre un posible recurso en revisión de la decisión arbitral cinco años después y la desconfianza general del publico frente a los políticos, tras varios escándalos de malversaciones y fraudes han sido los factores que han desencadenado la especial atención dedicada por la prensa al tema.

La ola de sospecha en cuanto a la legalidad del arbitraje ha sido intensificada tras la apertura de una instrucción judicial que ha desembocado en la imputación por un presunto delito de “estafa en banda organizada” (“escroquerie en bande organisée”) de varias personas: Pierre Estoup, uno de los tres árbitros que formaba parte del Tribunal arbitral, antiguo magistrado y Presidente honorario de la Corte de apelación de Versalles, Jean-François Rocchi, antiguo presidente del Consortium de Réalisation (CDR), y Stéphan Richard actual presidente de la compañía Orange (y antiguo Jefe de Gabinete de Christine Lagarde ex ministra de economía).

La audición de Christine Lagarde por la Corte de Justicia de la República, actual Directora General del Fondo Monetario Internacional (FMI) se ha saldado por una declaración como simple testigo asistido (“témoin assisté”) con derecho a acceso al expediente penal y a la asistencia de un abogado.

Cabe recordar que la decisión de someter el conflicto a arbitraje fue aprobado por el juez encargado del concurso en el que estaba inmerso el Grupo Adidas y por el Presidente del Tribunal de comercio de París, y fue interpretado en su momento como la posibilidad de poner un término a un imbroglio judicial particularmente complejo compuesto tras múltiples procedimientos judiciales iniciados por los liquidadores, evitando así los costes judiciales y los intereses de demora que se estaban devengando.

Los medios franceses utilizan formulas como “arbitraje privado” que ha podido ser privilegiado en contra de los intereses del Estado francés.

Cabe señalar que el vocablo “arbitraje privado” puede ser erróneamente conjugado por el público como sospechoso, cuando en realidad el arbitraje es un modo alternativo de resolución de conflictos de naturaleza efectivamente privada, a diferencia de la justicia pública impartida por las jurisdicciones del Estado.

El arbitraje, y sobre todo el es utilizado ampliamente en el mundo de negocios, tanto por empresas privadas, públicas e incluso Estados. Las ventajas que presenta son la celeridad y la confidencialidad y la posibilidad que tienen las partes de elegir a árbitros que tengan un especial conocimiento para resolver temas complejos, como la aplicación de un derecho extranjero con la posibilidad de que el procedimiento arbitral sea desarrollado en una lengua distinta de la del país en que se desarrolle el procedimiento.

Por supuesto, el recurso al arbitraje necesita el consentimiento de las partes, ya sea mediante una disposición contractual (cláusula compromisoria) o mediante acuerdo consensuado una vez ya se ha iniciado el conflicto, incluso tras haber intentado acciones judiciales o extrajudiciales como por ejemplo la mediación.

París es reconocida como una de las plazas más importantes del arbitraje internacional, por ser la sede de la Institución arbitral más conocida a nivel mundial, la Cámara de Comercio Internacional (CCI).

La tradición jurídica de la doctrina y la jurisprudencia francesas han sido especialmente protectoras del arbitraje, a lo largo de estos últimos años, siendo un modelo para muchos otros países, incluido España. El Código de procedimiento civil francés limita los casos de anulación de laudos a supuestos muy específicos como la violación del orden público, nulidad del convenio o el infringir el principio de la contradicción. El recurso en revisión invocado por el ejecutivo francés es un recurso extraordinario reservado a casos de revelación de elementos graves descubiertos (por ejemplo en caso de fraude) después de la sentencia arbitral y tras haber expirado los plazos normales par un recurso ordinario en anulación.

Esperemos que la justicia termine serenamente la investigación y pueda pronunciarse rápidamente sobre la realidad de dichos elementos y en su caso sobre la legitimidad de un eventual recurso en revisión, para que este modo alternativo y útil de resolución de conflictos pueda ser de nuevo apreciado con el prestigio y reconocimiento que merece. El actual sentimiento de sospecha generalizada que ha propiciado el mediático caso del Sr. Tapie, es contraproducente para la hegemonía incontestable de París en el mundo del arbitraje internacional.

No podemos descartar que otras plazas con instituciones arbitrales internacionales de prestigio como Madrid, Barcelona o Ginebra aprovechen este periodo delicado para intentar aprovechar la ocasión, sobre todo si tenemos en cuenta que la mayoría de arbitrajes internacionales de la CCI son de lengua española.

Fuente: Lawyer Press