UNIVERSIDAD DE NAVARRA

– El estudio, que reclutará a 6.000 participantes de toda España, se iniciará en Navarra en los centros de salud de Azpilagaña, Chantrea y Tafalla

Un equipo de investigadores de la Universidad de Navarra, responsable del estudio en Navarra (Prevención con ), participará en un nuevo proyecto denominado “-PLUS”. Esta iniciativa compara la dieta mediterránea tradicional con una dieta, también mediterránea, pero reducida en calorías. Como en el estudio anterior, el objetivo es prevenir las enfermedades cardiovasculares.

Según la investigadora del departamento de y Salud Pública de la Universidad de Navarra Ana Sánchez Tainta, “la idea es asignar en total 6.000 voluntarios a dos intervenciones distintas de 3.000 personas (intensiva y de cuidados médicos habituales) y realizar un seguimiento durante un tiempo medio de seis años”. “Lo que pretendemos es valorar la efectividad y seguridad de una herramienta que permita mitigar la excesiva mortalidad y morbilidad cardiovascular entre las personas con sobrepeso y obesidad”, explica.

Para ello, los investigadores llevarán a cabo una intervención intensiva basada en un patrón de dieta mediterránea tradicional hipocalórica, actividad física y terapia conductual. De este modo, valorarán su efecto sobre eventos cardiovasculares (infarto de miocardio no mortal, ictus no mortal o muerte cardiovascular), pérdida de peso, reducción del perímetro abdominal y su mantenimiento a largo plazo, y calidad de vida, en comparación con un grupo asignado a un consejo no intensivo sobre dieta sana (también de tipo mediterráneo), pero sin restricción calórica.

El ensayo se iniciará en la Comunidad foral, con voluntarios en los centros de salud de Azpilagaña, Chantrea y Tafalla. Así, Navarra servirá como centro piloto para el resto de grupos de toda España.

Características de los participantes

En el proyecto pueden participar hombres de 55-75 años y mujeres de entre 60-75 años, con un índice de masa corporal igual o mayor a 27 kg/m2 y menor a 40, que cumplan con, al menos, tres criterios para el síndrome metabólico: obesidad abdominal según circunferencia de la cintura (hombres > 102 cm y mujeres > 88 cm), nivel de triglicéridos elevado, nivel de colesterol HDL bajo, nivel de glucosa en ayunas elevado y tensión arterial elevada.

Una vez reclutados, serán asignados al azar a los dos grupos de intervención: grupo de intervención intensiva con dieta mediterránea hipocalórica o grupo de cuidados médicos habituales. Además, como se hizo en el ensayo , también se les regalará aceite de oliva virgen extra y frutos secos.

Los participantes del grupo de intervención con dieta mediterránea hipocalórica asistirán a una reunión individual y grupal cada mes durante el primer año y, a partir del segundo año, a una reunión grupal mensual y a una individual de forma trimestral. Durante todo el estudio recibirán también llamadas telefónicas del dietista para valorar los progresos y resolver posibles dudas.

Por su parte, las personas asignadas al grupo de cuidados médicos habituales asistirán a una sesión grupal cada seis meses en la que se les proporcionarán orientaciones sobre cómo seguir la dieta mediterránea para la prevención de enfermedades cardiovasculares, sin recibir consejos sobre restricción de calorías, pérdida de peso o actividad física.

En opinión de Sánchez Tainta, “con todo esto se espera que los resultados, entre los que se incluyen los cambios antropométricos y el impacto sobre los principales trastornos relacionados con la obesidad, tengan una alta aplicabilidad para la salud pública al mejorar el pronóstico de los adultos obesos o con sobrepeso”.