UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE

El actor, director y dramaturgo reconoce que el sobrevive con dificultades en nuestro país porque hay que hacerlo para poca gente

El actor, director y dramaturgo ha afirmado hoy que, ante todo, el dramaturgo debe ser, ante todo, un artista e interesar al público, aportándole al arte una dimensión de calidad, de excelencia, novedad, importancia… “se puede hacer arte mal, regular, bueno o estupendo, pero hay que hacerlo por lo menos bien”. Alonso de Santos ha realizado estas declaraciones con motivo de su participación en el curso ‘Del texto a la representación teatral. Taller de interpretación, dramaturgia y dirección con José Luis Alonso de Santos’, que se ha inaugurado hoy en la sede de la Universidad Pablo de Olavide en Carmona y que dirige.

Con respecto a la situación del teatro en nuestro país, Alonso de Santos reconoce que es un arte que sobrevive con dificultades porque hay que hacerlo para poca gente. Ese desajuste económico entre lo que cuesta hacer teatro y lo que ingresa siempre ha sido suplido, según ha señalado, por las ayudas de las administraciones. Pero cuando hay una crisis, se reducen las ayudas: “En las crisis, los productos que no son de primera necesidad y, digan lo que digan mis compañeros, el arte no es de primera necesidad, siempre se resienten porque bajan los presupuestos”.

Por otro lado, reconoce que el teatro, aunque siempre tiene un tipo de aficionado medio muy fiel, no representa un grupo muy numeroso. “Los aficionados del teatro son como los seguidores de la música clásica, aunque existe un porcentaje muy pequeño de la población que sigue la música clásica, es muy fiel, va a todos los conciertos… El teatro no tiene una repercusión grande para la sociedad como la televisión o la política, pero sin embargo, para los aficionados, tiene una gran importancia. El teatro, digamos lo que digamos, no es un acontecimiento social”, señala.

Para estar en el mundo del arte admite que hay que estar muy bien preparados. En relación a la formación que reciben los actores españoles, sostiene que hay muchas escuelas, porque al no haber teatro la mayoría de la gente se dedica a enseñar. “Hay más gente enseñando que aprendiendo. Existen muchísimas escuelas en todos sitios, lo que hace que el nivel medio esté bien, pero profesionales buenos… eso es otra cosa. Por lo tanto, el nivel medio está bien, pero el excelente, es débil”, admite.

El teatro lo ha sido todo en la vida de José Luis Alonso de Santos, en el que comenzó a trabajar a los 20 años. “Nunca he buscado trabajo jamás, he vivido de esto sin muchos problemas, por lo que he sido muy afortunado, que es lo más importante. Y ahí no sólo interviene el talento ni la formación, sino que he tenido fortuna, que influye muchísimo en por qué seleccionan a unos y no a otros. Pero en mi vida el teatro me lo ha dado todo y no he hecho esfuerzos, porque es algo que hago con facilidad, alegría y, además, me ha pagado las facturas”, concluye.

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