UNIVERSIDAD DE BARCELONA

Científicos y conservadores-restauradores europeos, liderados por un equipo de investigadores de la Universidad de Barcelona, han analizado doce obras de Salvador Dalí con una nueva técnica no invasiva que permite diagnosticar el estado de los cuadros desde el reverso, sin tener que tomar ninguna muestra de la tela. Con este sistema se puede determinar si el tejido se encuentra en un estado de conservación suficientemente bueno para resistir el estrés que genera la manipulación y el transporte de la obra.

El método es similar al que se utiliza en el análisis de la glucosa en sangre sin necesidad de agujas. La información sobre el «estado de salud» del cuadro se obtiene mediante un pequeño haz de luz que se dirige sobre la tela a través de un cable de fibra óptica. El reflejo de este haz se recoge y analiza con un espectrómetro de infrarrojo. Es importante conocer el estado de conservación de la tela de un cuadro porque es el estrato sobre el que se apoya la pintura: cualquier corte o accidente mecánico en la tela podría dar lugar a la pérdida de la imagen si el tejido es demasiado frágil.

La investigación, publicada en la revista científica Analytical Methods, forma parte de la tesis doctoral, con mención europea, de la investigadora Marta Oriola, profesora asociada de la Facultad de Bellas Artes de la UB, y dirigida por la catedrática de la UB Gema Campo.

En el desarrollo de este método diagnóstico han colaborado investigadores de la Sección de Conservación-Restauración de la Facultad de Bellas Artes de la UB, el Centro para el Patrimonio Sostenible del University College de Londres (UCL) , el Departamento de Conservación y Restauración de la Fundación Gala – Salvador Dalí, la Universidad de Liubliana (Eslovenia) , el Birkbeck College de la Universidad de Londres y la Biblioteca Británica.

Una nueva forma de diagnosticar el «estado de salud» de las obras de arte

Las doce obras analizadas forman parte de la colección de la Fundación Gala – Salvador Dalí, en Figueres (Girona), y pertenecen a diferentes etapas artísticas del pintor. Se sitúan cronológicamente entre 1924 y 1968. Entre ellas, encontramos algunas tan destacadas como Maniquí de Barcelona (1926), La imagen desaparece (1938) o Desmaterialización de la nariz de Nerón (1947).

Se ha comprobado que las obras presentan un buen estado de conservación y que pueden seguir disfrutándose de forma segura, aunque también se ha observado que los cuadros más tempranos se están acercando al umbral límite que permitiría un transporte seguro. Curiosamente, coincide que estos cuadros están pintados por un joven Dalí sobre telas que contienen fibras de más baja calidad, concretamente de algodón.

Tal y como explica Marta Oriola, «este método finalmente proporciona a los conservadores-restauradores la posibilidad de evaluar la fragilidad de la tela de manera no invasiva, lo que hasta ahora era imposible. También permite determinar muy rápidamente el tipo de fibra del tejido, una información a tener en cuenta a la hora de llevar a cabo los tratamientos de conservación-restauración más adecuados».

En el estudio se ha comprobado la «salud» de las telas que, como se sabe, se degradan con el paso del tiempo debido a la acidez y a las condiciones ambientales. Una vez que la tela se vuelve frágil y quebradiza, este proceso es irreversible y entonces hay que hacer tratamientos de conservación-restauración más drásticos e invasivos.

«Mientras que los problemas de la pintura a menudo se pueden detectar visualmente desde la parte frontal del cuadro, hasta ahora no existía ningún método que permitiera evaluar la fragilidad de la tela sin coger una muestra, algo evidentemente inaceptable», explica Irene Civil, jefa del Departamento de Conservación y Restauración de la Fundación Gala – Salvador Dalí. La Fundación recibe más de un millón y medio de visitantes al año, y vela por garantizar el buen estado de conservación de las excepcionales obras de Dalí, algunas de las cuales también viajan puntualmente en préstamo a exposiciones.

El proceso de desarrollo de este método ha sido supervisado por Matija Strlic, profesor titular del Centro para el Patrimonio Sostenible del UCL, quien apunta: «Como en el caso de los diagnósticos médicos, el desarrollo realmente útil de esta técnica solo es posible mediante la colaboración interdisciplinaria entre conservadores, conservadores-restauradores y científicos». El «control de salud» no invasivo de la tela permitirá ahora mejorar sustancialmente los niveles de gestión y conservación de las colecciones de cualquier museo o galería.

Artículo:

M. Oriola, A. Možir, P. Garside, G. Campo, A. Nualart-Torroja, I. Civil, M. Odlyha, M. Cassar, M. Strlic. «Looking beneath Dalí’s paint: non-destructive canvas analysis». Analytical Methods, septiembre del 2013. DOI: 10.1039/C3AY41094C
http://pubs.rsc.org/en/content/articlelanding/2013/ay/c3ay41094c#divAbstract