UNIVERSIDAD DEL PAÍS VASCO

Cuatro profesores de la UPV/EHU publican un libro sobre el tratamiento de las muertes violentas en la prensa vasca desde 1990 hasta 2010

Las muertes de violencia de género, terrorismo y accidentes laborales han recibido distinto trato desde los medios de comunicación a medida que avanzaban los años. Sobre este tema trata el libro “El tratamiento de las muertes violentas en la prensa vasca: , violencia de género y siniestralidad laboral (1990-2010)”, publicado por los profesores de la Facultad Ciencias Sociales y de la Comunicación de la UPV/EHU José Ignacio Armentia, José María Caminos, María Flora Marín y María Ganzabal, fruto de un proyecto de investigación financiado por el Ministerio de Economía y Competividad.

Los ámbitos analizados en el libro -ETA, violencia de género y siniestralidad laboral- presentan en la actualidad un tratamiento mucho más especializado dentro de los medios de comunicación que el que tenían hace décadas. Para explicar esta evolución, los autores del libro aluden a una serie de “acontecimientos clave”, como fueron la muerte de Miguel Ángel Blanco o la de Ana Orantes.

En concreto, en el caso de ETA, los medios pasaron, durante el periodo estudiado, de ofrecer un enfoque fundamentalmente informativo de los atentados a implicarse claramente en la denuncia de los mismos. “La propia actitud de ETA modifica también la actitud de los medios, y es que, cuando comienza a atentar contra políticos, cuando pone a los periodistas en su punto de mira, hay un cambio sustancial de los medios hacia esa organización y ese giro es debido a la presión popular y social”, explica José María Caminos, coautor del libro.

Además, según los autores, la importancia de la muerte del concejal del PP de Ermua Miguel Ángel Blanco arrastra una evolución en la conducta de los medios con respecto a ETA. “La muerte de Miguel Ángel Blanco es un exponente claro de que ETA atenta sin lugar a dudas contra el poder político”, subraya Caminos. Fue un punto de inflexión, ya que la estrategia de dicha organización de atentar contra políticos y miembros del poder judicial hizo que los medios se volcaran rotundamente para informar de los atentados. “Si antes un medio daba 3 páginas ahora publican 23, el salto cualitativo y cuantitativo es muy importante”, añade el coautor del libro.

Por otra parte, José María Caminos constata la diferencia de tratamiento de unas víctimas a otras: “Es una cosa que ha existido siempre, sin lugar a dudas. No se trataba la información de igual forma si la víctima era un policía o si era un miembro del poder judicial o un político. Se puede decir claramente que ha habido atentados de primera y de segunda división, informativamente hablando”.

Tampoco a los casos de violencia de género se les daba hasta hace unos años la importancia que reciben ahora. “Ha habido multitud de factores en los que han tenido que ver varios sectores de la sociedad, como pueden ser agentes sociales, colectivos feministas, y eso ha dado lugar a que se cambie el punto de vista sobre estos delitos”, afirma María Flora Marín, otra de las coautoras del libro. De hecho, hasta el 2002 no se dispone en el País Vasco de datos sobre este tipo de violencia. De todas formas, hasta la aprobación en 2004 de la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género no se “oficializa” el uso de dicho término.

Para lograr esa oficialización, mucho tuvo que ver la muerte de Ana Orantes, quien tras dar testimonio en televisión de la situación de malos tratos que estaba sufriendo, fue rociada con gasolina y quemada por su marido a las puertas de su casa. Como en el caso de Miguel Ángel Blanco, éste fue un acontecimiento clave para lograr un mayor apoyo por parte de la sociedad y los medios de comunicación contra este tipo de delitos.

Por lo que respecta a la siniestralidad laboral, el Instituto Vasco de Seguridad y Salud Laboral Osalan no empezó a dar datos de accidentes de trabajo hasta el año 2001, por lo que este tipo de muertes no están tan documentadas en el País Vasco como las anteriores. Tal y como comentan los autores del libro, en el tratamiento informativo de este tipo de muertes es en el que menos evolución han percibido. “En el caso de los accidentes laborales la evolución ha sido muy lenta, en la mayoría de los caso los medios pasan muy de soslayo y sin que se observe una profundización”, afirma Marín. Además, hay que destacar que no ha habido la misma presión social que en los otros dos tipos de muertes. “No hay una conciencia social sobre esos accidentes, ni tanta presión por parte de los colectivos”, afirma tajantemente Jose María Caminos. “A diferencia de los otros dos casos, en lo referente a los accidentes laborales, el “punto de inflexión” aún no ha llegado”, concluye.