UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE

La revista Astronomy & Astrophysics publica cómo funciona el cerebro de una de las unidades que conforman el consorcio internacional DPAC, la CU8

La Universidad Pablo de Olavide, de Sevilla, participa en la unidad de coordinación CU8, a través del paquete de trabajo Object Clustering Algorithm, encargada de identificar grupos naturales de los objetos observados por este satélite

El satélite , considerado el GPS más preciso de la galaxia, está listo para cartografiar mil millones de estrellas y otros objetos estelares. El consorcio internacional DPAC procesará la ingente cantidad de datos que envíe. La revista Astronomy & Astrophysics publica cómo funciona el cerebro de una de las unidades que conforman el DPAC, la CU8, encargada de extraer los parámetros físicos de las fuentes que observe . A través del paquete de trabajo Object Clustering Algorithm, la Universidad Pablo de Olavide, de Sevilla, participa en la CU8, con el fin de identificar grupos naturales de los objetos observados por este satélite.

El satélite Gaia ya ha empezado a enviar algunos datos desde los 1,5 millones de kilómetros de la Tierra a los que se encuentra. Aunque se trata de una operación rutinaria, sin novedad científica, su importancia radica en que sirve para calibrar sus sofisticados instrumentos. Sin embargo, todavía faltan unos meses para que la sonda que la Agencia Espacial Europea lanzó al espacio el pasado mes de diciembre empiece a enviar datos definitivos.

Para lograr el gran objetivo de cartografiar mil millones de estrellas y otros objetos espaciales, Gaia observará toda la esfera celeste cada seis meses, deteniéndose en cada astro más de 70 veces a lo largo de los cinco años que durará el proyecto. El satélite se comunicará con la Tierra un promedio de ocho horas al día y enviará diariamente 50 Gigabytes de datos a las antenas ubicadas en Nueva Norcia (Australia) y en Cebreros (Ávila).

El consorcio encargado de procesar y traducir toda esta información es DPAC, (Consorcio para el Procesado y Análisis de los Datos), distribuido por diferentes puntos de Europa y del que forman parte 440 investigadores. DPAC se divide en nueve unidades de coordinación (CU) encargadas de funciones muy diferentes. La revista Astronomy & Astrophysics publica cómo funciona el cerebro de una de las unidades de coordinación, llamado Apsis, que se encargará de extraer los parámetros físicos de las fuentes que cartografíe Gaia. Estos parámetros dependerán de cada objeto: en el caso de estrellas, medirá su composición química, temperatura o gravedad.

En el desarrollo de Apsis han participado, además de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), la Universidad de A Coruña, la Universidad de Cádiz y numerosas instituciones internacionales.

Como una cadena de montaje perfectamente ensamblada, cada unidad de coordinación trabaja a partir del material aportado por las otras. Estrellas, galaxias, cuásares y otros objetos del Sistema Solar serán etiquetados por Apsis, y se dividirán a su vez en grupos más pequeños.

Toda la información se plasmará en el catálogo final de Gaia, previsto para 2021-2022 y que contendrá más de 1 Petabyte de información, lo que se traduce en unos 200.000 DVD accesibles para toda la comunidad científica. Antes de eso, está previsto que se publiquen varios catálogos intermedios. El primero, dentro de unos veinte meses, contendrá muy pocos datos, referidos básicamente a posiciones y brillos aparentes de los objetos.

Referencia bibliográfica: C.A.L. Bailer-Jones et al. “The Gaia astrophysical parameters inference system (Apsis). Pre-launch description”, Astronomy & Astrophysics, 559, noviembre 2013. DOI: 10.1051/0004-6361/201322344.