UNIVERSIDAD DE NAVARRA

-La profesora de la Universidad de Navarra Navidad Canga explica cómo la publicidad es la principal vía de transmisión del tabaquismo

Fumar mata a casi 6 millones de personas al año en el mundo, según la OMS. En España la cifra se sitúa en 50.000 según datos del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, que, además, afirma que el tabaco es la primera causa de enfermedad, invalidez y muerte evitable en el país.

Estudios científicos avalan la relación directa del tabaco con más de 25 enfermedades, entre las que destacan el cáncer de pulmón y otras afecciones pulmonares y cardiovasculares. Entonces, ¿por qué se sigue fumando? A esta pregunta respondió ayer Navidad Canga, durante el XI Seminario de Comunicación y Salud. En la sesión titulada “Publicidad y tabaco”, esta profesora de la Facultad de Enfermería y directora del Máster en Práctica Avanzada y Gestión en Enfermería explicó la influencia de la publicidad del tabaco sobre la sociedad, señalándola como “la principal vía de transmisión” de la enfermedad. Con la creación de un “contexto irreal”, resalta la experta, las campañas publicitarias buscan “ayudar al inicio del consumo de tabaco, mantener o incrementar la adicción del enfermo y estimular las recaídas de los abstinentes”.

A través de una exposición basada en anuncios de marcas de tabaco, Canga ha demostrado cómo las tabacaleras invierten grandes sumas de capital en estrategias publicitarias para “vender la muerte” vinculando “de forma premeditada” el consumo de tabaco a “realidades tan valiosas para el hombre como el amor, la justicia social, la solidaridad, la música, el deporte y la aventura”.

La experta denuncia que la industria tabaquera ha sabido esquivar las nuevas leyes antitabaco de modo que la presencia directa e indirecta del tabaco en nuestra sociedad aún escapa del total control por parte de las administraciones, hasta el punto de que “se incumple en numerosas ocasiones” la legislación actual (Ley 42/2010) que regula la publicidad, promoción y patrocinio del tabaco.

En un contexto donde ha irrumpido el cigarrillo electrónico como sustitutivo de la clásica cajetilla de tabaco, Canga resalta que los profesionales de la salud siguen demandando medidas de protección frente al tabaquismo. Acciones donde la educación juega un papel “fundamental para lograr sus máximos efectos”.

Los jóvenes y las mujeres son el público más perjudicado

La investigadora de la Universidad de Navarra también ha manifestado que la publicidad del tabaco es como un “lobo con piel de cordero” dirigido a toda la población, aunque los jóvenes y las mujeres son los más perjudicados.

Según la experta, los jóvenes viven una etapa personal en la que “se consolidan los hábitos” y el estar rodeados de constantes estímulos publicitarios pro tabaco les convierte en una población de alto riesgo, ya que cuanto más joven sea el adicto “más difícil resulta tratar de dejar el hábito”.

El otro “público diana” que señala Canga son las mujeres. Un largo historial de “convicciones, creencias y valores como la igualdad de género, la rebeldía, el glamour o la sensualidad”, han acompañado a la publicidad del tabaco dirigida al sector femenino. Además, ha remarcado que la relación entre dejar de fumar y el aumento de peso es la razón principal que mantiene a las mujeres en el consumo de tabaco. Una realidad que, según la ponente, ha sido explotada por las campañas publicitarias, “asociando la esbeltez con el fumar”, mientras que han evitado mostrar otros efectos nocivos del tabaco relacionados con la belleza como “el envejecimiento prematuro de la piel”, “la coloración amarillenta de dientes y uñas”, “la prominencia de los huesos faciales”, y un largo etcétera que desde el sector sanitario se intenta evitar y que la OMS apoya cada 31 de mayo con el Día Mundial sin Tabaco.