UNIVERSIDAD DEL PAÍS VASCO

El director de Política Familiar y Desarrollo Comunitario del Gobierno vasco, José Luis Madrazo, y el director de Ikuspegi Observatorio Vasco de Inmigración, Gorka Moreno, han presentado hoy, en Bilbao, junto con el vicerrector del Campus de Bizkaia de la UPV/EHU, Carmelo Garitaonandia, el Barómetro 2013, estudio de carácter anual que recoge las actitudes y opiniones de la sociedad vasca sobre la inmigración extranjera. En el mismo acto, Moreno ha dado a conocer la última publicación de Ikuspegi, el “Anuario de la Inmigración en la CAPV 2013- Inmigración e impacto de la crisis”.

La comunidad vasca, como muchas otras sociedades, reacciona con contradicciones y ambivalencias cuando se la cuestiona por el fenómeno de la inmigración. El Barómetro 2013 de Ikuspegi que elabora la Universidad del País Vasco con la financiación del Departamento de Empleo y Políticas Sociales no modifica ese comportamiento, pero sí pone freno al riesgo de entrar en una peligrosa regresión tras los peores resultados de 2012.

El director del Observatorio de Inmigración, Gorka Moreno, ha señalado que “los datos del Barómetro 2013 sobre opinión y actitudes hacia la inmigración en el País Vasco indican una mejoría con respecto a los del 2012, que marcan los datos más bajos de aceptación de toda la serie histórica del Barómetro. En todo caso sigue detectándose el impacto de la crisis en las actitudes hacia la inmigración sobre todo en aspectos relacionados con el mercado laboral o el acceso a prestaciones y servicios sociales”.

El cambio de tendencia experimentado en 2013 dibuja, ahora, un panorama ligeramente más tolerante y amable con un colectivo que en la Comunidad Autónoma de Euskadi, al finalizar el año, sumaba 148.877 integrantes, un 74% más que en 2006. Y todo ello, a pesar del estancamiento económico y social derivado de la crisis.

Entre 1998 y 2013 la población autóctona se ha reducido en 40.625 personas, pero la población de la Comunidad Autónoma del País Vasco ha aumentado en 93.054. Este crecimiento demográfico ha sido posible gracias a la llegada de 133.679 personas de nacionalidades extranjeras, un colectivo que en la CAPV representa el 6,8% de la población y en España, el 12,2%. Al respecto, llama poderosamente la atención que siendo la vasca una de las comunidades con menos población inmigrante del Estado, la población autóctona perciba la presencia extranjera en un porcentaje superior al doble del volumen real (16,5% frente al 6,8%, según el padrón). A pesar de ello, el 46,6% de las personas consultadas considera que los inmigrantes “son bastantes o demasiados”, mientras que la otra la mitad, exactamente el 49,4%, cree que “el número es adecuado, incluso poco”.

En 2013, la Comunidad autónoma vasca ha sido la cuarta del Estado con un menor descenso relativo de población extranjera, una caída que se traduce en 3.017 personas extranjeras menos empadronadas.

El Barómetro 2013, elaborado por Ikuspegi, no es ajeno a esta realidad tan condicionada por la recesión, pero en 2012 un 11,6% de la población pensaba que la inmigración era un problema para el País Vasco, y un año después el porcentaje de población vasca que sigue pensando así se reduce al 7,2%. El 1,2% menciona la inmigración como el primer problema de Euskadi.

Lo que no ha cambiado en el último año es la visión asimilacionista de la sociedad, ya que un 52,9% de la población vasca cree que es mejor compartir unas mismas costumbres y tradiciones, ni tampoco la preocupación por aspectos relacionados con los modelos de convivencia (un 83,3% piensa que las personas inmigrantes deben esforzarse en adoptar las costumbres y tradiciones de los autóctonos, y no al revés).

El razonamiento utilitarista de la inmigración con respecto al mercado laboral se ha erosionado considerablemente por el impacto de la crisis: en 2004, un 80% creía que Euskadi necesitaba población inmigrante para trabajar en algunos sectores laborales; y en 2013, ese porcentaje representaba el 35,4%. Del mismo modo, en 2004 un 11% creía que no se necesitaba población inmigrante, y en el último año este porcentaje pasó a ser mayoritario, el 43,9% de las opiniones.

“En relación con las necesidades del mercado laboral siempre suele darse un divorcio; por un lado es cierto que se reduce notablemente el porcentaje de población vasca que acepta la funcionalidad económica de las personas inmigrantes, pero, por otro, las necesidades objetivas de la estructura de actividad o del mismo mercado del empleo son inapelables. Es éste un desencuentro e incluso un dilema insoslayable entre necesidades económicas objetivas y aceptación social”, ha señalado el director del Observatorio, Gorka Moreno.

El índice de tolerancia de una sociedad ante la inmigración está íntimamente relacionado con el clima de desconfianza e incertidumbre ante el futuro, y especialmente está ligado con el trabajo y la situación económica individual. Por este motivo, el Barómetro 2013 de Ikuspegi concluye que “parece improbable que la recuperación de los índices de tolerancia a niveles previos a la crisis se produzca en tanto no se supere ésta”.

No obstante, para los responsables del barómetro resulta significativo el incremento de la tolerancia durante el pasado año, un hecho que evidenciaría la normalización del fenómeno de la inmigración extranjera. “En un contexto de fuertes preocupaciones laborales, económicas y éticas, la población vasca no hace un problema del asunto de la inmigración”, ha significado el director de Política familiar y desarrollo comunitario del Gobierno vasco, José Luis Madrazo.

Los datos del Observatorio muestran la existencia de dos perfiles de personas menos tolerantes con este fenómeno, las que se encuentran en situación de mayor de vulnerabilidad personal y social, y las vinculadas a personalidades de corte autoritario.

En su conjunto, la sociedad vasca se muestra mayoritariamente ambivalente (55,4 puntos sobre 100). El grupo de tolerantes alcanza los 70,9 puntos; y el de personas reacias pasa de una puntuación de 30,9 en 2012 a una de 38,3 en 2013, similar a la de años pre-crisis.

Los tres colectivos (tolerantes, ambivalentes y reacios) han obtenido un índice de tolerancia general superior al de 2012, y especialmente el que se refiere a las personas reacias, que suben ocho puntos.

La opinión acerca del acceso a derechos se mantiene o aumenta con respecto al año anterior. Tras el descenso que se dio en el 2012 en la opinión sobre el acceso a la sanidad o la educación de todas las personas inmigrantes. En 2013 sube levemente el ítem de la sanidad y el referido a la educación lo hace en seis puntos porcentuales: del 52,8% de 2012 se pasa al 58,8% de 2013.

Anuario de la inmigración

Los resultados del Barómetro 2013 de Ikuspegi se incluyen, junto a una larga lista de colaboraciones de personas expertas del ámbito académico y entidades sociales, en la última publicación del Observatorio Vasco de la Inmigración, Ikuspegi, titulada “Anuario de la Inmigración en la CAPV 2013-Inmigración e impacto de la crisis”.

Su presentación a la prensa ha corrido a cargo de Gorka Moreno, director de este Centro de Investigación, quien ha subrayado que el nuevo volumen del Observatorio incide en el análisis de la situación de las personas inmigrantes, haciendo especial hincapié en aspectos como el mercado laboral, la demografía, la situación administrativa y legal, la diversidad religiosa y el sistema educativo. Igualmente, la publicación hace una reflexión sobre los posibles escenarios post-crisis para el fenómeno migratorio dentro de la sociedad vasca.

Moreno ha afirmado que el Anuario “es un texto de referencia tanto para el ámbito público y social como para el comunicativo o académico, ya que en él pueden encontrarse todos los datos actualmente disponibles y los escenarios verosímiles de la inmigración en los próximos años”.