UNIVERSIDAD DE DEUSTO

La Universidad de Deusto ha celebrado hoy jueves, 27 de marzo, un doble acto de homenaje con la inauguración de la Sala Lidón, dedicada al profesor , asesinado por ETA el 7 de noviembre de 2001, y la Memoria Plaza, en recuerdo de todas las víctimas de la violencia y la vulneración de los derechos humanos, a lo largo de los 128 años de historia del centro académico.

María Luisa Galarraga, acompañada de sus hijos Iñigo y Jordi, ha protagonizado, junto al rector , la inauguración de la Sala Lidón. Ha sido un acto sencillo en el que la viuda de Lidón ha descubierto la placa que da el nombre de su marido al nuevo espacio de la Universidad, al lado del Salón de Grados y junto a la Facultad de Deusto.

Un acto sencillo, pero profundo en cuanto a su significado, según palabras de José María Guibert, porque: “trae a la memoria y al corazón una de las páginas más tristes de la historia de nuestra universidad”. Y es que hacer recuerdo de José María Lidón es recordar momentos dolorosos para todos, y en especial para su familia.

El rector no ha querido olvidar los distintos gestos religiosos y civiles que se han celebrado desde el asesinato de Lidón, además de la respuesta académica y trabajos especiales publicados para defender los valores que él defendió y profundizar en los mismos. Ha citado también los ciclos de conferencias celebrados, las obras de homenaje publicadas… y, en especial, la puesta en marcha de la revista “Cuadernos penales José María Lidón”, cuyo número 10 saldrá en menos de dos meses y que han impulsado sus compañeros.

El asesinato de Lidón escribió una página triste de la historia de Deusto, pero también –según palabras del Rector Guibert- una de las más bellas en cuanto a que sirvió para renovar el compromiso por la justicia de Lidón, la tarea bien hecha por parte de él y de otros, y la solidaridad entre muchos, a la vez que ayudó a recordar que cada cosa buena que hizo José Mari, y podemos hacer cada una y cada uno, no cae en vacío y es fuente de esperanza para todos. Su muerte contribuyó igualmente a revalidar en los profesionales del derecho, su deseo y compromiso de profundizar en mejorar el sistema de justicia al servicio de la humanidad.

De ahí, el convencimiento del Rector en que la familia de Lidón se puede sentir profundamente orgullosa porque su deseo y compromiso profundo por mejorar el mundo a través del Derecho sigue vivo entre los profesionales del derecho, especialmente los penalistas. Un mérito que, aseguró, es de José Mari.

Plaza de la Memoria

Tras la inauguración de la Sala Lidón, se ha dado el nombre de Plaza de la Memoria a un espacio de encuentro, situado en el campus de la Universidad, que hasta ahora no tenía nombre. Con esta elección, Deusto quiere dejar patente su implicación con todas las personas víctimas de la violencia y vulneración de los derechos humanos. Y lo hace con esta plaza, un lugar de encuentro común, situado entre los edificios de La Literaria, La Comercial e Ingeniería.

La inauguración ha incluido el descubrimiento de una escultura realizada expresamente para esta Plaza y una ofrenda floral de 128 rosas con las que se ha querido simbolizar las distintas vulneraciones de derechos en estos 128 años de vida de la Universidad de Deusto: desde la expulsión de los jesuitas del campus hace ochenta años hasta los fallecidos en la guerra civil cundo los edificios de Deusto fueron cárcel, sin olvidar a los distintos colectivos que, según el informe elaborado por el Gobierno Vasco han sufrido conculcaciones de derechos humanos, en el último medio siglo.

Así, el Rector se ha referido a ETA y grupos análogos que son causantes de casi un millar de muertes y más de dos mil heridos. Ha hablado además de otros atentados, actos de kale borroka, personas obligadas a contratar guardaespaldas y personas extorsionadas económicamente. Igualmente ha citado a los grupos parapoliciales y de extrema derecha, los GAL y otros, que han provocado casi otro centenar de muertos y más de cuatrocientos heridos. Y, por último, a las fuerzas de seguridad donde hay casi otro centenar de personas muertas, muchos cientos de heridos y varios miles de denuncias públicas por tortura.

Pero además, José María Guibert ha recordado el sufrimiento directo de la Universidad con el asesinato del profesor Lidón y el atentado del profesor José Ramón Recalde, o los profesores y estudiantes que han vivido largos años con amenazas y escoltas, sin olvidar familiares de otros miembros de la Universidad que también han sido asesinados, heridos o secuestrados por grupos terroristas de diversos colores políticos.

De ahí, que la nueva escultura que preside la plaza sea una obra en la que su autor ha creado un conjunto con multitud de cristales pequeños a modo de mosaico. Las muchas piezas simbolizan la diversidad y pluralidad. El conjunto, la unidad. La parte exterior es más oscura, la parte central es cristal transparente. El color claro del centro, hacia donde se orienta la mirada, es más luminoso. Hace de luz permanente, como los pebeteros que mantienen siempre la llama encendida. “Y es que en mitad de las legítimas diferencias, hay que buscar lo que nos une”, ha señalado el Rector.

El Rector José María Guibert ha terminado sus palabras citando tres principios sobre “El bien común y la paz social” que aparecen en la exhortación apostólica Evangelii Gaudium del papa Francisco.

-“la unidad prevalece sobre el conflicto”. Eso representa la placa de mármol que acompaña la nueva escultura de la Plaza: “a pesar de las diferencias, estamos unidos y hemos de vivir juntos. Hacen falta “grandes personas que se animan a ir más allá de la superficie conflictiva y miran a los demás en su dignidad más profunda”

-“el todo es superior a la parte”. Cada uno somos una parte. Ni siquiera las personas que estamos ahora aquí representamos a toda la realidad. “Siempre hay que ampliar la mirada para reconocer un bien mayor que nos beneficiará a todos”

-“los procesos sociales requieren tiempo”. “A veces me pregunto quiénes son los que en el mundo actual se preocupan realmente por generar procesos que construyan pueblo, más que por obtener resultados inmediatos que construyan un rédito político fácil, rápido y efímero, pero que no constituyen” En la universidad debemos pensar en los procesos a largo plazo.

Para José María Guibert, crear este espacio y pararnos a hacer esta memoria, no arregla por sí las cosas, pero sí nos compromete a pensar activamente en cómo construir la paz pues, citando nuevamente al Papa Francisco: “la paz no es solo ausencia de guerra, se construye día a día e implica más justicia cada vez”.

El Rector es consciente, igualmente, que la celebración de este acto no habrá gustado a algunos: entre ellos a los que sienten que han sufrido demasiado, y que no han sido ayudados por los demás, por la misma Universidad o por otros agentes. “Poner este símbolo hoy sirve para reconocer que se han producido tragedias e injusticias también entre nosotros. Y nos llama y compromete a buscar formas de acompañar a los que sufren, no permitir que sufran más y buscar juntos formas de convivencia y reconciliación, mirando al futuro y reconociendo y asumiendo nuestra historia convulsa”, ha expresado.