UNIVERSIDAD DE NAVARRA

-Estudiantes de la Universidad de Navarra participan en un taller de emergencias extrahospitalarias

La finalidad en el camino del graduado en , tras su paso por la facultad, es la especialización. Incluso se aboga en estos tiempos por la subespecialización dentro de una misma área, todo ello para contribuir a un mejor pronóstico para el paciente.

Otra realidad es que la profesión del médico no se limita a lo que sucede en la consulta, quirófano o laboratorio, sino que se es médico las 24 horas del día, los 365 días del año. Eso quiere decir que fuera del entorno de trabajo, éste puede verse envuelto en situaciones urgentes o emergentes que requieren de sus conocimientos. Saber qué hacer en caso de presenciar una colisión de tráfico para, en primer lugar, evitar un mayor número de víctimas; un atragantamiento de un vecino; una parada cardiaca; un parto o cualquier tipo de traumatismo, son algunas de las situaciones en las que el especialista debe saber desenvolverse.

En este contexto, la explanada de Biblioteca de Ciencias de la Universidad de Navarra se convirtió en el escenario de un simulacro de accidente de tráfico, con unidad de UVI móvil incluida. Los protagonistas fueron alumnos de 6º curso de Medicina que participaban en un Taller de emergencias extrahospitalarias.

Para ello, la Facultad de Medicina contó con la colaboración del Parque de Bomberos y del Servicio de Urgencias Extrahospitalarias (SUE). Por parte del primero participaron el sargento Iñaqui Itoiz y los bomberos Toño de la Iglesia y Félix Sangüesa. El Dr Diego Reyero, del SUE, fue el encargado de instruir a los alumnos. Le acompañaron Kiko Betelu, Clint Jean Louis (Servicio de urgencia rural) y Carlos Beaumont (Servicio de urgencias del Complejo Hospitalario de Navarra).

“Con este taller enseñamos a los estudiantes a ser elementos de prevención y buenos primeros Intervinientes”, explica el Dr. Reyero. “El objetivo es dotarles de unos conocimientos teóricos y, sobre todo, de las herramientas prácticas necesarias para que, ante una situación de emergencia, el primero que llega al lado de la víctima (primer interviniente) sepa qué maniobras mínimas debe realizar para evitar el fallecimiento o una discapacidad permanente de esa víctima”, destaca.

Recomendaciones del experto

“Identificar una situación de riesgo vital, a través de conocimientos teóricos, es el primer paso para poder salvar una vida. En este sentido, el esquema ABCDE, permite detectar problemas que amenazan la vida mediante una evaluación sistemática de la vía aérea (A-airway), la ventilación (B-breathing), la circulación (C-circulation), la valoración del daño neurológico (D-disability) y desnudar al paciente (E-exposure) para encontrar lesiones ocultas y luego protegerle contra la hipotermia”, explica el Dr. Reyero. “Lo siguiente será realizar una primera atención, en muchos casos salvadora, a partir de una serie de maniobras que no requieren de más material que sus manos y el sentido común”.

Por último, es importante familiarizarse con el material utilizado en medicina prehospitalaria para poder colaborar con los servicios de emergencias, una vez acceden a la escena.

Maniobras como reanimación cardiopulmonar y manejo del desfibrilador; desplazamiento, inmovilización y levantamiento del accidentado sin ningún material; evaluación inicial en el paciente traumatizado; manejo de la vía aérea; extricación vehicular rápida; descarcelación del paciente atrapado dentro de un vehículo; retirada de casco; manejo de las hemorragias (realización de torniquete); y traslado en ambulancia medicalizada (conocimiento del material y fisiología del transporte) fueron algunas de las prácticas del taller.