UNIVERSIDAD DE MÁLAGA

Expertos en Comunicación, ambos han estudiado a fondo los medios y la sociedad de la información

Los humanistas Armand Mattelart (Bélgica, 1936) y Michèle Mattelart (Francia), sociólogo –él- y diplomada en Literatura –ella- respectivamente; comunicadores ambos, han sido nombrados hoy doctores honoris causa por la Universidad de Málaga, en un acto celebrado en el Rectorado.

Apadrinados por el catedrático de Periodismo de la UMA Bernardo Díaz-Nosty, y la profesora del departamento de Comunicación Audiovisual y Publicidad Ana Jorge, los homenajeados recibieron los elementos que los acreditan con tal honor -el título, el birrete, los guantes, el Libro de la Ciencia y el anillo- de manos de la rectora, Adelaida de la Calle. Asistieron a la ceremonia representantes institucionales y estudiosos relacionados con el mundo de las Ciencias Sociales.

Los nuevos miembros del Claustro de la Universidad de Málaga son un referente de las Humanidades. Especialistas en Comunicación, ambos han estudiado a fondo los medios y la sociedad de la información. En concreto, Armand, renombrado sociólogo, es en la actualidad catedrático en Ciencias de la Información y de la Comunicación en la Universidad de París VIII (Vincennes-Saint Denis). Su esposa, Michèle, imparte enseñanza e investigación en varias universidades y desarrolla proyectos para el Centre National de Recherche Scientifique (CNRS) y la UNESCO.

Su nexo común fue Chile, ciudad en la que coincidieron e iniciaron una andadura profesional y sentimental que hoy continúa inquebrantable. Ambos mantienen estrechos vínculos con varios centros sociales y universidades de Latinoamérica, a donde viajan con frecuencia. El golpe de Estado contra Salvador Allende los alejó de tierras chilenas físicamente, pero no espiritualmente. Mientras estuvieron allí participaron como expertos en desarrollo social y se dedicaron al estudio de los medios de comunicación de masas. Con tal propósito, Armand constituyó un grupo de investigación con Michèle Mattelart y Mabel Piccini en el Centro de Estudios de la Realidad Nacional (CEREN), en la Universidad Católica de Chile. Con el triunfo electoral de Allende, se dedicó al desarrollo de políticas de comunicación en ese país, pero el derrocamiento del presidente los condujo a Francia.

Por su parte, Michèle trabajó como investigadora y docente en el campo de la cultura y comunicación en la misma universidad chilena, especializándose en la reflexión sobre género, política y medios. Durante la Unidad Popular, asumió un rol activo en la búsqueda de una alternativa en materia de medios, en la televisión y la Editorial del Estado, Quimantu.

Complementados

En la laudatio elaborada por el padrino, Bernardo Díaz-Nosty, el autor advirtió a la concurrencia lo difícil que es “distinguir, y aún más separar, la labor intelectual de Armand de la de Michèle, porque no se entienden el uno sin el otro”. “Michèle honoris-causa-armand-mattelart-michele-mattelarty Armand –continuó- son, de hecho, una pareja de ideas, de ideas sin etiquetas, que anteponen la dimensión social de la realidad y, por ello, su evolución liberadora, a otras preocupaciones. Y se ejercitan en la disciplina de la crítica como la instancia cívica y académica que rige el sentido ético de la acción”.

Una vez hechas las presentaciones, Díaz-Nosty insistió en la vertiente ética de sus discursos y aseguró compartir con ellos “la lealtad a lo público y la obligada disciplina de la libertad de pensamiento (…) Entendemos la Universidad como foro de debate, como lugar de experimentación social y de residencia del espíritu latente de la transformación”.

No eludió el catedrático de Periodismo referirse a las tesis de los Mattelart “que apuntan a la pérdida de pulso de la universidad pública y el cambio que relega las ciencias del pensamiento a una especie de marginalidad estéril de la especulación intelectual”, al considerar que se margina así “la creatividad social y el crecimiento intelectual”. A juicio de los Mattelart –prosiguió- “para salir de la crisis es más necesario que nunca el restablecimiento del equilibrio entre el conocimiento científico-técnico y el saber de las humanidades y de las ciencias políticas, jurídicas y sociales”.

Utopías

Concluyó su laudatio aludiendo al mundo de las utopías de la pareja investida hoy como honoris causa. “La comunicación con la que soñamos, la universidad que exigimos y la sociedad que anhelamos participan de un mismo paradigma ético, que pasa por el rescate de la utopías sociales y por el impulso de regeneración que los Mattelart proyectan en sus escritos y propuestas”, señaló.

Por su parte, la profesora Ana Jorge elogió “el rigor, la claridad y la calidad del trabajo intelectual” de los homenajeados, así como “la gran repercusión que este trabajo ha tenido sobre varias generaciones de estudiosos de la comunicación, especialmente en América Latina”. En Chile Armand trabajó fundamentalmente en la sociología de la población, demografía y comunicación. Michèle, por su parte, fue una de las pioneras en incorporar a su análisis de la realidad social la interrelación de las opresiones de género, de clase y de etnia.

El trabajo embrionario de ambos, del que partió la labor que seguirían realizando individual y conjuntamente, es el titulado ‘La mujer chilena en una nueva sociedad: estudio sociológico exploratorio acerca de la situación e imagen de la mujer en Chile’. ‘¿La cultura contra la democracia? Lo audiovisual en la hora transnacional’, ‘Pensar sobre los medios’, ‘Historia de las teorías de la comunicación ‘, ‘La mundialización de la comunicación. La internacional publicitaria’ son otros textos de la pareja.

Sin olvidar el libro ‘Para leer al Pato Donald’, escrito al alimón por Armand Mattelart y Ariel Dorfman, un libro clave de la literatura política de los años setenta. Se trata de un ensayo -o un «manual de descolonización», tal como lo describen sus autores- que analiza desde un punto de vista marxista la literatura de masas, concretamente las historietas cómicas publicadas por Walt Disney para el mercado latinoamericano. Su autor se declaró ‘muy honrado’ con el nombramiento de la Universidad de Málaga y, al igual que su pareja, recordó sus orígenes investigadores, centrados en Chile, así como a los que los han acompañado en su camino hasta ahora, algunos de ellos desaparecidos por defender sus ideales.

Armand y Michèle Mattelard hicieron un repaso de su obra, y, así, ella destacó sus estudios en pro de la mujer y de su relevancia social y él aludió a la crisis y al relevante papel de las nuevas tecnologías de la información en la globalización.

A ambos les dio la bienvenida al Claustro la rectora de la Universidad de Málaga, Adelaida de la Calle, que se refirió a ellos como “dos investigadores que, desde la filosofía, la economía y la sociología han creado conocimiento y, si se me permite una digresión, nos han dado un ejemplo definitivo de igualdad de género”.

“Han sido testigos de excepción de acontecimientos vitales en el convulso siglo XX. Desde la era Kennedy y el Concilio Vaticano II hasta la dictadura chilena. (…) Han sufrido algún que otro zarpazo de manos de los liberticidas, pero sus aportaciones han sido decisivas para orientar el desarrollo de una historia de las teorías de la información y de la comunicación”.

La rectora se permitió “una pequeña parcialidad” al destacar el excelente trabajo de Michèle a la hora de analizar la relación entre la mujer y la comunicación, su estudio del cambio de paradigma en las féminas y la comunicación “y cómo la cultura femenina que reflejan los medios ha intentado que la mujer se limite a reproducir las ideologías dominantes”.

Respecto a Armand Mattelart, destacó la rectora su advertencia acerca de que “la tecnología es una alternativa, una herramienta”. Se refirió asimismo a la creencia de Armand Mattelard de que, tras los sucesos del 11-S, la vieja censura ha sido sustituida por la autocensura, más peligrosa y sutil, con riesgos que pasan por que las multinacionales de los medios de comunicación elijan, seleccionen e incluso interpreten los acontecimientos o que las únicas directrices a seguir sean los de las propias empresas.

Las advertencias al poder de la tecnología para tenernos vigilados y controlar las muchedumbres contestatarias –realizadas por Mattelard- o sus consejos para potenciar el sistema público de universidades también fueron recordadas por la rectora, quien concluyó su discurso diciendo: “Michèle y Armand analizan el mundo para ayudarnos a la reflexión. Y la reflexión, para hacerlo más lógico y más humano”.

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