UNIVERSIDAD DE NAVARRA

-Enfermeras analizan en la Universidad de Navarra la atención a la familia en cuidados paliativos en la Comunidad Foral

En el primer trimestre de este año 336 personas han solicitado este tipo de cuidados en centros privados de Navarra. De entre ellos, cerca del 75% han sido atendidos por el Hospital San Juan de Dios de Pamplona (94 ingresos en su Unidad Hospitalaria y 157 a través del soporte a domicilio) y el 25% restante ha acudido a la Clínica Universidad de Navarra. El año pasado el Hospital San Juan de Dios atendió en el centro 493 ingresos y ofreció asistencia domiciliaria a 674. A la Clínica acudieron 200 pacientes de distintas partes de España y del extranjero. Este tipo de cuidados son cada vez más demandados, siendo una tendencia en aumento que, en lo que va de año, ya ha alcanzado el 25% de pacientes atendidos en 2013.

Sobre la distinta atención que requiere un enfermo en fase terminal y su familia en un centro hospitalario y en el domicilio, se trató en la Facultad de Enfermería de la Universidad de Navarra. Medio centenar de enfermeras asistieron a esta sesión formativa, organizada por el Máster en Enfermería en Cuidados Paliativos, que contó con Gema Escalada, trabajadora social del Hospital San Juan de Dios de Pamplona y las enfermeras Ana Belén Ochoa, de Cuidados Paliativos del Hospital San Juan de Dios de Pamplona, y Julia Urdiroz, de Medicina Paliativa de la Clínica Universidad de Navarra.

Más allá del tratamiento médico del enfermo

Las expertas coincidieron en que la atención en cuidados paliativos del enfermo y sus familias requiere una “atención integral”. Según Escalada, los objetivos del trabajo social en cuidados paliativos van desde “atender a las necesidades socio-familiares desencadenadas o empeoradas por la situación de enfermedad grave o terminal”, a otros más específicos como “apoyar la organización familiar y mediar en sus conflictos, intervenir en problemas emocionales y de comunicación y asesorar en el manejo de información a familiares vulnerables, como menores o ancianos”.

Ochoa centró su intervención en los cuidados paliativos en el hogar. Según la experta, “en el domicilio la familia adquiere una relevancia mucho mayor”, ya que se enfrenta a un doble reto: “satisfacer las necesidades físicas y emocionales del paciente y mantener el funcionamiento familiar con la máxima normalidad posible”. Ante la incertidumbre que crea la enfermedad, tanto en el paciente como en la familia, Ochoa insiste en que los profesionales también “debemos dar a los cuidadores una buena educación sanitaria para que sepan hacer frente la atención del enfermo en todos los ámbitos”.

Urdiroz señaló la complejidad añadida de estos cuidados en la Clínica Universidad de Navarra, donde los pacientes proceden de distintas partes de España y del extranjero. Esto, según la experta, les convierte, además, en la “red social” del enfermo: “por la lejanía de sus allegados, terminamos convirtiéndonos en sus amigos”. Por sus nueve años de experiencia en el equipo de Medicina Paliativa de la clínica, Urdiroz resumió que el cuidado del enfermo y sus familiares va más allá del tratamiento médico del paciente: “Las familias siempre te agradecen el apoyo, el trato cercano, la ayuda y el cariño que les das” y que, según ellos, “les hace más fácil el día a día”.

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