UNIVERSIDAD DE NAVARRA

-La entrega ha tenido lugar en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Navarra

Mario Botta, arquitecto suizo de la Academia de Arquitectura de Mendrisio (Suiza), ha recibido esta mañana el Premio Carvajal. El galardón, que otorga la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Navarra, junto con la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid, el Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España y, por votación, el resto de escuelas y colegios de arquitectos españoles, reconoce la coherencia, entidad y solidez de personas o instituciones empeñadas en la difusión y docencia de la arquitectura.

Durante su lección magistral, el arquitecto suizo ha destacado que su labor siempre ha sido “reeditar la arquitectura”. “Desde mis inicios como profesor, he querido unir la disciplina humanística a la arquitectura, contando siempre con la importancia de la parte técnica, pero elaborando una reflexión sobre los problemas, no presentando la solución directamente”, ha afirmado.

En el acto han participado el director de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid, Luis Maldonado; el arquitecto catalán y Premio de Arquitectura Contemporánea Mies van der Rohe, Esteve Bonell; el presidente del Colegio de Arquitectos Vasco Navarro, Manuel Paja; el director de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Navarra, José Ángel Medina; y el secretario del Patronato del Premio Carvajal, José Manuel Pozo.

Botta sucede al arquitecto Kenneth Frampton, de la Universidad de Columbia, que fue ‘Premio Carvajal’ en la primera edición del galardón. El arquitecto suizo ha sido un referente durante la década de los 70 y 80 para las escuelas europeas de arquitectura, distinguiéndose como un excelente maestro y un apasionado de la docencia desde sus inicios en 1996 en la Academia de Arquitectura de Mendrisio.

Además, es autor de construcciones relevantes como la Médiathèque de Villeurbanne, la catedral de Évry y el Museo de Arte Moderno de San Francisco. El estilo geométrico de formas sencillas predomina en toda su obra, siendo la funcionalidad una de las características principales de todos sus proyectos, sin olvidar la estética y la combinación con una amplia diversidad de materiales.

El premio, de carácter bienal, está dotado con una gratificación de 10.000 euros y con una reproducción grabada sobre aluminio de la planta de la vivienda que Javier Carvajal Ferrer construyó para sí mismo en 1966 en Somosaguas.