UNIVERSIDAD DE NAVARRA

-William English, investigador de Harvard, afirmó en la Universidad de Navarra que la garantía contra los abusos del poder es una prensa libre que fomente el diálogo público para reclamar el cambio

“En EE. UU., cuando el Gobierno federal verifica un caso de denunciado en una compañía o una institución pública, premia con generosidad al informante por su contribución. Existen procesos administrativos para facilitar que los ciudadanos reporten malas prácticas”. William English, investigador del Edmond J. Safra Center for Ethics de la Universidad de Harvard (EE. UU.), pronunció estas palabras en el marco del congreso ‘La ética de la ciudadanía en el siglo XXI’, que organiza el proyecto ‘Religión y sociedad civil’ del Instituto Cultura y Sociedad (ICS) durante hoy y mañana.

El experto, que en los últimos cuatro años ha investigado desde la academia la corrupción institucional, aseguró que cuando esta se encuentra generalizada “resulta muy difícil atribuir sus causas a una persona en particular o pedir a alguien que cambie cuando forma parte de un sistema que alienta esos tipos de comportamiento”. Para salir del círculo vicioso propuso la figura de un líder “que cree una ruptura definitiva con el pasado y que se lo comunique a los ciudadanos”.

William English recalcó que la prensa libre es uno de los aliados con los que cuenta una sociedad civil fuerte para encararse a los abusos del poder. “Cuando algo no funciona bien, los periodistas lo ponen en el punto de mira, permiten que la gente se entere y piden a los altos cargos que rindan cuentas de sus acciones. Crean un diálogo público que reclama el cambio”, puntualizó.

Reforzar la ciudadanía europea

Otro de los temas que se abordaron en el congreso en relación con la ciudadanía fue la situación de la Unión Europea. Emma Cohen de Lara, profesora de la Universidad de Ámsterdam, afirmó que “resulta muy difícil mantener una unión económica sin el compromiso y la solidaridad propias de una unión política”.

Según dijo, la “discrepancia entre esos dos ideales” se ha puesto aún más de manifiesto durante la crisis. “Muchos países europeos –prosiguió- están viviendo un estancamiento económico y esto fomenta el rechazo político hacia la UE. En las elecciones del 25M ha crecido el apoyo a los euroescépticos: si los resultados sirven para clarificar y consolidar el estatus político de la Unión, el desarrollo de la ciudadanía europea se verá reforzada”.

La experta hizo hincapié en la importancia de la dimensión afectiva en una comunidad política. “El liberalismo tiende a definir la ciudadanía como un conjunto específico de derechos y deberes articulados por el Estado. Sin embargo, esta visión solo recoge una parte de lo que significa ser ciudadano: no solo se trata de aceptar esos derechos y deberes, sino también implica el desarrollo de lazos emocionales con la comunidad”, señaló.

William English y Emma Cohen de Lara son dos de los ponentes del congreso del ICS ‘La ética de la ciudadanía en el siglo XXI’, que reúne a una treintena de expertos de centros académicos de Holanda, EE. UU., Italia, Nueva Zelanda y España.