UNIVERSIDAD DE CÁDIZ

El dispositivo es mecánico, aumenta el rango de carga del maletero, mejora el aislamiento acústico y térmico, no ocupa espacio útil y facilita el cierre en vehículos adaptados para personas discapacitadas

Partiendo de la idea de reducir el espacio de la parte posterior de un vehículo, Pablo Romero Bernal, alumno de Ingeniería Técnica Industrial Mecánica de la Universidad de Cádiz, inició su proyecto fin de carrera, un trabajo supervisado por el profesor Rafael Bienvenido Bárcena de la Escuela Superior de Ingeniería de Cádiz, que ha culminado con el registro de una nueva patente de la UCA en la Oficina Española de Patentes y Marcas.

Este trabajo ha consistido en el desarrollo de un sistema centrado en un mecanismo para la apertura del portón trasero de un automóvil con carrocería de 3 o 5 puertas, que reduce sustancialmente e incluso elimina por completo la necesidad de espacio adicional al del vehículo para abrir el portón trasero, permitiendo el acceso al maletero en espacios reducidos, donde con sistemas de apertura convencionales sería imposible.

El mecanismo “consta de cuatro raíles simétricos dos a dos, dos horizontales sobre el techo del vehículo y otros dos verticales paralelos al portón en posición cerrada, que se alojan en el hueco limitado entre éste y la propia carrocería del coche”, como explica Pablo Romero. Un sistema gracias al cual “el portón realiza un primer movimiento de traslación plana, luego hace una rotación, y a continuación, una traslación sobre los cuatro raíles”. Su funcionamiento mejora el ajuste entre el portón y la carrocería, “aumentando así el aislamiento acústico y térmico, y facilitando la integración del portón en la carrocería”, según este joven investigador.

Este hecho, considerado una ventaja del nuevo sistema de apertura, implica un aumento del ángulo de carga del maletero y permite, mediante el uso de un sistema limitador, acotar el recorrido del portón en la parte superior, haciendo el mecanismo compatible con la carga de la baca del coche, en el caso de que se coloquen en ella, por ejemplo, unas bicicletas. “Esta reducción del movimiento ocasionada por el limitador es fácilmente desmontable y compatible con el acceso al maletero de forma cómoda y razonable”, mantiene Romero Bernal.

Además de ello, este sistema, totalmente mecánico, posibilita que la parte baja del portón, en la cual se encuentran los tiradores manuales, quede a una distancia inferior que en los sistemas actuales, ya que “la altura máxima alcanzada por estos al abrir el maletero será a lo sumo ligeramente superior a la altura del techo del vehículo”. Esta última ventaja hace viable este dispositivo incluso para vehículos adaptados para personas discapacitadas, “ya que el portón es accesible, por ejemplo, desde una silla de ruedas”.

Este proyecto de investigación se ha desarrollado en un año, tiempo en el que sus promotores se han encontrado con dificultades de todo tipo que han ido resolviendo poco a poco. De hecho, “las piezas que componen el sistema las hemos diseñado y fabricado nosotros mismos. Estamos hablando de unas 60 piezas que componen el mecanismo final y de unas 2.000 piezas en las que se ha trabajado”, como comenta el alumno.

El mecanismo no necesita ningún dispositivo eléctrico, no altera el habitáculo y puede ser automatizado fácilmente. “Este sistema es muy fácil de adaptar al proceso de fabricación de cualquier vehículo, algo que no alteraría mucho los costes de fabricación ya que no existe ninguna pieza que sea excesivamente compleja ni hay que hacer un montaje muy complicado, lo que hace previsible la viabilidad económica en cualquier gama de automóviles”, sostiene el profesor Rafael Bienvenido.

Desde la Escuela Superior de Ingeniería de Cádiz se está trabajando ya en la idea de acabar de montar un prototipo completo y para ello: “estamos buscando la colaboración de algún fabricante al que le interese este sistema”.