UNIVERSIDAD DE SANTIAGO DE COMPOSTELA

El grupo de investigación analizó durante tres años las aguas residuales de Santiago en busca de residuos del consumo de cannabis, cocaína, anfetaminas y éxtasis

Establecer los índices de consumo de drogas a través de los rastros de estas en aguas residuales es el principal objetivo de un estudio promovido por la Agencia Europea de Control de Drogas y Drogadicción (EMCDDA), en el que participa la Universidad de Santiago. El grupo de investigación de cromatografía y quimiometría, vinculado al Instituto de Investigaciones y Análisis Alimentarios y al Departamento de Química Analítica de la USC, fue el encargado de analizar las aguas de Santiago de Compostela, continuando con una línea de investigación iniciada en 2012 y que lidera el profesor José Benito Quintana. Las investigadoras Iria González e Inés Racamonde son las autoras de las conclusiones para la ciudad que se publican en la revista Addiction en un artículo que recoge los datos de 42 ciudades de 21 países y que destaca las diferencias geográficas y temporales en el consumo de drogas en Europa.

En el estudio se analizaron las aguas residuales de ciudades europeas buscando residuos del consumo de cocaína, anfetamina, metanfetamina, MDMA (éxtasis), y cannabis. En España, además de Santiago de Compostela, se analizaron las aguas de Castellón, Valencia y Barcelona.

Las conclusiones de los investigadores de la Universidad de Santiago sobre el consumo en la capital gallega establece que, en consumo de cocaína Santiago cuenta con niveles inferiores al resto de las ciudades españolas, que se encuentran en un nivel medio-alto comparado con el resto de ciudades europeas, superado por Suiza, Bélgica, Países Bajos y Gran Bretaña. En cuanto al consumo de anfetamina y metanfetamina, el estudio establece que Santiago tiene un consumo bajo dentro de España y en general dentro de Europa. Esta sustancia tiene mayor consumo en los países nórdicos, este de Europa e este de Alemania, donde substituye en parte al consumo de cocaína. Otra de las sustancias que formaban parte del estudio es el MDMA (éxtasis), en el que Santiago apunta un consumo superior a Valencia y Castellón e inferior a Barcelona, encontrándose los mayores índices de consumo de esta droga en Suíza, Bélgica, Países Bajos y Gran Bretaña. Por último, en relación al cannabis, se constata un consumo similar en todas las ciudades españolas, un consumo considerado alto pero superado por Francia, Grecia y Países Bajos.

Conclusiones en Europa

El proyecto, el más amplio realizado hasta el momento en Europa, revela diferencias geográficas y cambios temporales en los hábitos de consumo de drogas en entornos metropolitanos. El estudio analiza el consumo de drogas a través de los restos en las aguas residuales de ciudades como Nicosia, Londres, Estocolmo o Lisboa, analizando muestras de aguas residuales cada día en las zonas de influencia de las Estaciones Depuradoras de Aguas Residuales (EDAR) durante períodos de semanas. En 2012 el estudio incluyó a 23 ciudades en 11 países, mientras que en 2013 se amplió a 42 ciudades en 21 países. Los datos de un estudio de 2011 con 19 ciudades de 11 países, se utilizaron para la comparación. De esta manera se analizaron las aguas residuales de aproximadamente 8 millones de personas.

Los resultados revelan que los rastros de cocaína fueron más altos en las ciudades occidentales y algunas del sur de Europa, pero menor en las ciudades del norte y del este. El uso de anfetaminas, aunque bastante uniforme, mostró niveles de consumo más elevados en el norte y noroeste de Europa. Por su parte, el consumo de metanfetamina en general es bajo y concentrado en República Checa y Eslovaquia, con presencia en el este de Alemania y norte de Europa.

En cuanto a los patrones semanales de consumo, los niveis de cocaína y éxtasis aumentaron considerablemente los fines de semana en la mayoría de las ciudades mientras que el consumo de metanfetamina y cannabis se distribuye de una forma más uniforme a lo largo de la semana.

El método

El análisis de aguas residuales es una disciplina científica que se desarrolló rápidamente en los últimos años ya que revela importantes datos sobre el consumo de drogas o medicamentos. Los investigadores toman muestras de las aguas que llegan a las estaciones de tratamiento y las analizan en busca de metabolitos, sustancia generada por el organismo humano al procesar drogas. A partir de los índices detectados establecen los niveles de consumo de diferentes estupefacientes.

La Universidad de Santiago de Compostela cuenta con una línea de investigación dedicada a la búsqueda de rastros de consumo de drogas a través del análisis de aguas residuales, liderada por el profesor José Benito Quintana y reconocida por la Real Academia Galega de Ciencias con un premio en 2012 por un estudio centrado en Galicia.

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