UNIVERSIDAD DE LAS PALMAS DE GRAN CANARIA

*El publica un reportaje sobre un estudio elaborado por el Instituto de Oceanografía y Cambio Global de la ULPGC en el que detectan errores y mejoran los algoritmos de satélites espaciales

El (SINC) publica un reportaje sobre un estudio desarrollado por investigadores del Instituto Universitario de Oceanografía y Cambio Global (IOCAG) de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) en el que proponen nuevos algoritmos matemáticos tras detectar errores en los empleados por los satélites de la NASA (MODIS) y de la Estación Espacial Europea (MERIS).

El estudio se titula Monitoreo ambiental del volcán submarino en la isla de mediante la combinación de baja y alta resolución de las imágenes de satélite, está firmado por los investigadores de la ULPGC Francisco Eugenio González, J. Martín y Francisco Javier Marcello Ruiz, junto con el investigador del () , y ha sido publicado por la revista especializada International Journal of Applied Earth Observation and Geoinformation.

Los investigadores detectaron ‘in situ’, en varias campañas oceanográficas, que algunos parámetros proporcionados por los satélites MODIS y MERIS no eran correctos. Los miembros del IOCAG desarrollaron nuevos algoritmos matemáticos que corrigen los desfases detectados a la hora de determinar la concentración de clorofila-a (variable que describe la productividad biológica en sistemas acuáticos), así como con en el denominado ‘coeficiente de atenuación difusa’, un indicador de la turbidez del agua relacionado con la cantidad de materia disuelta. Además, los científicos han procesado, por primera vez, imágenes en muy alta resolución para seguir este tipo de fenómeno geológico. Concretamente, las imágenes adquiridas al satélite privado Worldview-2, que las facilita con 46 centímetros de resolución pancromática –en blanco y negro– y 1,85 metros en ocho bandas multiespectrales, implementando también los nuevos algoritmos desarrollados por el IOCAG.

Según explicó el investigador Francisco Eugenio al SINC “los algoritmos que se emplearon con los datos de los satélites de la NASA y la ESA fallaron a la hora de determinar la concentración de clorofila-a, ya que mostraban unas concentraciones superiores a las reales que midieron los barcos“. Además, “las imágenes procesadas a partir de los sensores remotos han demostrado ser una herramienta muy potente para monitorizar las actividades asociadas al vulcanismo submarino, como el cambio de color en las aguas, la presencia de materia flotante y las plumas volcánicas”, añadió el Francisco Eugenio.

Tanto con estas imágenes, como con las de baja resolución de MODIS y MERIS, los investigadores han podido deducir la secuencia cronológica de los parámetros atmosféricos, oceanográficos y biológicos en las aguas marinas desde que erupcionó el volcán hace tres años a 300 metros bajo la superficie.

Los resultados de las diferentes campañas y recogida de muestras determinan que, actualmente, el cráter principal del edificio volcánico se encuentra a la misma cota que en marzo y octubre de 2013, es decir, a 88 metros con respecto a la superficie. Estos datos confirman que “las aguas herreñas se encuentran en perfecto estado de salud, y a excepción de una pequeña área con radio 200 metros alrededor del cráter principal, no se han registrado anomalías físico-químicas significativas en ningún punto de la periferia de la isla, desde la superficie del océano hasta los 1.200 metros de profundidad”, según el investigador de la ULPGC.

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