UNIVERSITAT JAUME I

El profesor de Historia del Derecho y de las Instituciones de la UJI, , recuerda que desde 1264 hasta 1707el tuvo un importante protagonismo

El 4 de junio de 2014 se celebró el 750 aniversario de la implantación del valenciano como lengua oficial en los tribunales de justicia del antiguo Reino de Valencia, por mandamiento del rey Jaume I, tal y cómo ha recordado el profesor de Historia del Derecho y de las Instituciones de la Universitat Jaume I, Vicent García Edo, que también ha explicado que desde 1264 hasta 1707 el valenciano tuvo un importante protagonismo como lengua oficial.

El documento en cuestión habla realmente de la implantación del romance, palabra que tenía sentido para todas las lenguas derivadas del latín, lo que significa que en romance valenciano se escribirían los libros del justicia del pueblos del antiguo Reino que eran de habla valenciana, y en romance castellano-aragonés lo harían en los pueblos que eran de esa habla, también presente en el Reino de Valencia desde el siglo XIII.

El documento fue otorgado por el rey Jaume I estando en la villa de Calatayud, el 4 de junio de 1264 y tuvo un cumplimiento inmediato, puesto que a pesar de que se han conservado muy pocos testimonios de la época, la existencia del libro de las justicias de Alcoi de 1263-65 ya demuestra que la disposición real se llevó a la práctica. De unos quince años después son los primeros libros de las justicias de Valencia escritos en valenciano y de 1286 el libro de la justicia de Segorbe, escrito en castellano-aragonés.

García Edo ha explicado que el hecho de que el rey ordenara el uso del romance tenía además otra intencionalidad: la de hacer más comprensible el texto de los procesos, puesto que la lengua latina era patrimonio de unos pocos, que abusaban de ella en beneficio propio; y al mismo tiempo huir de las alegaciones en latín que también usaban los juristas, tomando como referencia las antiguas leyes romanas, muy propias de la época, que hacía que muchos jueces tuvieron dificultades a la hora de impartir justicia, debido a la complejidad de las normas alegadas.

Para evitar los abusos de los abogados y otros juristas, en 1260-61 Jaume I ya había hecho traducir los Fueros de Valencia del latín al romance, haciéndolos más comprensibles para un público un poco más extenso, a pesar de estos intentos las (malas) costumbres de los juristas acabarían en muy poco tiempo apoderándose del mundo del derecho y haciéndolo suyo por los siglos de los siglos.