UNIVERSIDAD DE NAVARRA

-“En países como Nigeria o República Centroafricana, los políticos locales avivan el odio para manipular a la población”, aseguró un experto de Suiza en la III Development Week de la Universidad de Navarra

“Las políticas de represión no frenarán a los inmigrantes ilegales africanos: para ellos pesa más la expectativa de ganar mucho dinero en Europa”. Así se expresó en la Universidad de Navarra Jean Louis Arcand, director del Centro de Finanzas y Desarrollo del Gradute Institute of International and Development Studies de Ginebra (Suiza). El experto impartió la sesión de apertura de la III Development Week, un congreso internacional sobre pobreza y desarrollo organizado por el Navarra Center for International Development del Instituto Cultura y Sociedad (ICS).

Arcand dijo que los inmigrantes potenciales piensan que “en Europa ganarán 6.000 al mes”, una percepción alimentada por los que han vuelto a África, “que no quieren admitir que su viaje ha sido un fracaso y que vivían con ocho personas en un cuarto de doce metros cuadrados”.

El profesor presentó en la Universidad de Navarra sus últimas investigaciones, que tratan sobre la relación entre los colonizadores y las poblaciones indígenas y cómo esta interacción ha marcado el curso del desarrollo económico de las regiones conquistadas por los europeos. Basados en datos de 64 países de África, Latinoamérica y Asia, los estudios se apoyan en dos variables: el nivel de desarrollo de la población indígena en el momento del primer contacto con los colonizadores y las muertes de los indígenas por parte de los colonizadores.

La manera de colonizar, causa del subdesarrollo

Su investigación ofrece una visión novedosa con respecto a la literatura clásica sobre del desarrollo económico de las colonias: “La causa del subdesarrollo no es la colonización, sino la manera de colonizar”.

“Un factor importante para explicar las diferencias de las instituciones es la protección contra el riesgo de expropiación. Esto ayuda a ver cómo en algunos países se ha permitido desarrollar la actividad económica y en otros no”, aclaró. Para él uno de los ejemplos más claros es la diferencia entre Haití y República Dominicana, que cuentan con geografías idénticas pero “su historia de colonización difiere y, por tanto, también tienen distintos desarrollos posteriores”.

Además, señaló que con la llegada de los colonizadores “se crearon -con una visión estratégica- divisiones en las poblaciones indígenas que vivían en paz desde mil años o quinientos años. Así ocurrió en Ruanda con los hutu y los tutsi”.

En otras naciones como Nigeria o República Centroafricana, manifestó que en ocasiones el odio entre la población es avivado por los políticos locales, que tratan de “manipular a los ciudadanos”, muchas veces aludiendo a la cuestión religiosa. Por el contrario, señaló que, de acuerdo con su experiencia en países como Burkina Faso, Senegal y Mali, “en África Occidental el Islam es totalmente tolerante”.