UNIVERSIDAD DE JAÉN

– Un estudio dirigido por la profesora de de la Universidad de Jaén (UJA), Beatriz Montes Berges, muestra que la motivación para comportarse de manera igualitaria no sólo es posible, sino que es una forma eficaz de control de las actitudes.

Este proyecto de investigación parte de la tesis doctoral “Orientación a la dominancia social, activación de metas igualitarias y de estereotipos de género. Efectos en la reducción de la discriminación de género”, de la doctora María Aranda López, y que ha sido subvencionado por la Universidad de Jaén, con el patrocinio de la Caja Rural de Jaén.

Beatriz Montes señala que cuando se habla de “meta igualitaria” se hace referencia a una motivación intrínseca de la persona por comportarse de manera igualitaria, “sin usar estereotipos o roles que reduzcan las posibilidades de ser o de actuar de las personas por su pertenencia a su grupo, y de conseguir objetivos en igualdad de condiciones, situaciones y recursos para todas las personas, en este caso, para hombres y mujeres.”

Esta activación de la meta igualitaria producida en los estudios por la presentación anterior de una información concreta, “provoca un deseo de compensarlo, a través de una serie de respuestas dirigidas, tanto a evitar conscientemente la aplicación de los estereotipos, como a prevenir incluso el paso mucho más automático de la activación de los estereotipos y la facilitación de características contraestereotípicas”.

En este sentido, subraya que no sólo se estaría hablando de que, por ejemplo, no se asociara el ser mujer con “ser débil”, “sino que se llegaría a asociar con el rasgo contraesterotípico, es decir con “ser fuerte””.

Estos hallazgos suponen la primera incursión en el estudio de las metas temporales y su efecto en actitudes de género, ofreciendo una visión optimista sobre la posibilidad de disminuir las consecuencias asociadas a la estereotipia y al prejuicio.

Beatriz Montes se pregunta, asimismo, cómo trasladar estos resultados a la sociedad. “Se trata no sólo de ofrecer el sentido hacia el que hay que dirigir las metas, es decir, mostrar la información sobre el estado final deseado, sino proporcionar ejemplos que reflejen fallos en su consecución, esto es, mostrar qué actitudes son sesgadas y, por lo tanto, conlleva discriminación en algún grado”.

Una de las claves –afirma- sería hacer conscientes a las personas de aquellos pensamientos o comportamientos que no son totalmente acordes con el fin de ser igualitarios. “Además, en este proceso concienciador y pedagógico deberían incluirse las dos categorías, puesto que en caso contrario las respuestas compensatorias parecen dirigirse especialmente hacia las mujeres, por lo que se olvidaría la otra parte del binomio, el grupo de hombres”, concluye.