UNIVERSIDAD PÚBLICA DE NAVARRA

El sistema desarrollado por Jon Martinikorena abarata costes y permite realizar las evaluaciones de modo ambulatorio o domiciliario

La fragilidad es un estado asociado al envejecimiento y una de sus consecuencias es el deterioro cognitivo. Aunque no hay consenso claro a la hora de definirla, están aceptados cinco aspectos que determinan si una persona padece o no el síndrome de fragilidad: pérdida acelerada de masa corporal, debilidad, sentimiento de agotamiento, baja actividad física y baja velocidad de la marcha. En esto último se ha centrado el trabajo fin de carrera de Jon Martinikorena Aranburu, ingeniero técnico de telecomunicación por la UPNA, que ha desarrollado un sistema alternativo de medición que puede ayudar al diagnóstico precoz de la fragilidad.

Los expertos consideran que la disminución en la velocidad habitual de la marcha es predictora de graves consecuencias para el individuo, como la hospitalización o la muerte. En la actualidad existe un amplio campo de investigación para encontrar características que sirvan como marcadores de la fragilidad u otras dolencias y que permitan mejorar el diagnóstico.

Los sistemas actuales para medir la marcha de una persona son costosos y se encuentran en determinados laboratorios. Se trata de sistemas optoelectrónicos, plataformas de fuerza, tapices o zapatos instrumentalizados, entre otros. “Lo que hemos hecho —indica Jon Martinikorena— ha sido validar un nuevo sistema basado en un acelerómetro. Tratamos de dar una alternativa más barata y que pueda utilizarse de modo ambulatorio, en clínicas o en el propio domicilio, ya que las personas mayores muchas veces tienen dificultad para trasladarse hasta un centro hospitalario”.

Su trabajo fin de carrera ha sido dirigido por Alicia Martínez, profesora del Departamento de Matemáticas de la Universidad Pública de Navarra. Según explica, “el uso del acelerómetro (un pequeño dispositivo que se sujeta a la persona en el momento de hacer la prueba) para medir la cinemática de la marcha se ha mostrado como una alternativa prometedora. Además, se trata de un único instrumento para medir, portable y que abarata los costes”.

El estudio se realizó con personas de la Casa Misericordia de Pamplona. El grupo de 20 personas frágiles (aquellas que reúnen tres o más de los cinco indicadores de la fragilidad) fue comparado con otro grupo de personas pre-frágiles (cumplen 1 o 2 de los requisitos) y con un tercer grupo control de personas sanas. “Los resultados obtenidos a partir de nuestras mediciones revelan que hay diferencias significativas entre los tres grupos y, por lo tanto, es posible hacer un diagnóstico precoz con base en estos datos”.

Diagnóstico precoz

A los participantes se les colocó el acelerómetro y se les hizo caminar una distancia de diez metros. A partir de la señal proporcionada por el sensor, se analizaron parámetros asociados al modo de caminar como la regularidad de la marcha, simetría de los pasos y de las zancadas, variabilidad de los períodos de paso, etc.

“Todo esto lo va registrando el dispositivo portátil y lo transmite al equipo informático, donde podemos analizar la señal y extraer los datos”, explica el autor del proyecto. El dispositivo consta de acelerómetros en los tres ejes, giróscopos y magnetómetros, y también de filtros para calcular la orientación.

El sistema, sin prescindir de la fiabilidad de los resultados, solventa problemas de coste y portabilidad. Estudios recientes han demostrado que los parámetros obtenidos mediante esta técnica se relacionan de manera exitosa con diferentes deficiencias motoras debidas a la fragilidad, párkinson o deterioro cognitivo leve.