UNIVERSIDAD DE ALICANTE

Declaración de la XXII

Las decanas y los decanos de Letras de las universidades públicas españolas, reunidos en la XXII Conferencia de Decanatos de Letras celebrada en Granada el pasado 16 de mayo, tenemos la obligación de transmitir a la opinión pública las serias dificultades que afrontan los estudios de Humanidades en nuestro país. Indispensables en una universidad que quiera responder a las necesidades de una sociedad democrática, corren el peligro de verse postergados, y más en tiempos de crisis, como lujo cultural prescindible. Tan ciega e instrumentalista visión de las Humanidades es la que a veces se encarna en la legislación educativa y financiación pública, por lo cual toca reivindicar su valor como saberes acerca de nuestras realidades humanas y de los documentos de cultura que constituyen el legado que nos ha sido transmitido. Tales saberes nutren el tejido cultural indispensable para que nuestra sociedad no esté ayuna de referencias de sentido al articular su convivencia democrática y sostener valores sobre los que asentar las instituciones de la vida en común.

Al defender las Humanidades desde los Decanatos de Letras reivindicamos a la vez la autonomía universitaria, tan acosada desde diferentes poderes, los cuales sólo ven en la universidad una fábrica de conocimientos para el rendimiento inmediato o un gran centro de estudiantes encaminados a un mercado de trabajo ávido de mano de obra barata, aunque cualificada. La universidad ha de contar con la realidad del mercado, pero trascendiendo inmediatas aspiraciones de beneficio económico y teniendo presente que su servicio a la sociedad va más allá, como corresponde a una sociedad de ciudadanos libres, capaces de juicio crítico y de participación democrática. Desde la atalaya de nuestras Facultades no podemos dejar de señalar los riesgos de privatización de lo público que pesan sobre las instituciones universitarias, especialmente por la introducción paulatina de una privatización de la gestión según criterios importados del ámbito de la empresa, que suponen una distorsión de los mismos objetivos formativos e investigadores de las universidades como instituciones públicas. Este riesgo se agrava en algunas Comunidades Autónomas, donde los exponenciales aumentos en la subida de tasas, vinculadas a los sucesivos recortes en la aportación nominativa, constituyen de hecho un cambio de modelo, que apunta a la paulatina semiprivatización de las universidades públicas.

Quienes estamos al frente de los Decanatos de Letras de las universidades españolas también nos sentimos urgidos a hacer llegar a la opinión pública, desde la realidad de nuestras Facultades, nuestra preocupación por la situación en que se halla la universidad como institución de formación superior y de investigación científica. Como también han denunciado los Rectores, el estudio, la docencia y la investigación pasan por difíciles momentos a causa de los fuertes recortes presupuestarios en medio de la profunda crisis en la que estamos. Las medidas de control del déficit que se aplican desde el gobierno de España están provocando daños a nuestras universidades que pueden ser irreversibles. La gravedad de esas consecuencias no se limita a la vida académica, sino que incidiendo sobre el acceso de los jóvenes a los estudios universitarios, sobre la calidad de la docencia y sobre el despliegue de la investigación, afectan de lleno a la sociedad a la que las universidades se deben, quedando mermadas las posibilidades de contribuir desde el conocimiento a un desarrollo que ayude a remontar la crisis.

Los decanos y decanas de las Facultades de Letras, a la vista de lo que en ellas ocurre, nos vemos obligados a denunciar la quiebra de la igualdad de oportunidades que supone el mayor coste del acceso a la enseñanza superior dada la concurrencia, a la vez, de una política de becas más restrictiva y de un fuerte incremento de las tasas académicas. Las dificultades que se acumulan sobre la movilidad de estudiantes, por recortes que afectan a las dotaciones para el Programa Erasmus, como los que prácticamente acaban con otros programas, como Séneca, son indicio además de una situación que en general se aleja de los objetivos que se pretendieron en torno al Espacio Europeo de Educación Superior. El conocido como “Plan Bolonia” está bajo mínimos en cuanto a sus posibilidades de realización efectiva. Ante las dificultades que han acompañado a la implantación de los nuevos planes de estudio, desde los Decanatos de Letras compartimos la necesidad de una mayor coordinación en cuanto a criterios docentes, como reclama de manera especial la novedad de los Trabajos de Fin de Grado en las titulaciones que se imparten.

Igualmente, decanas y decanos de Letras estamos de acuerdo en denunciar la precariedad laboral de un alto porcentaje del profesorado universitario, a pesar de su más alta cualificación, así como el bloqueo que se produce sobre legítimas aspiraciones de promoción del profesorado. Todo ello a causa de la aplicación de una tasa de reposición de empleo público del 10 %, que en el caso de las universidades llega a una irracionalidad absolutamente indefendible. La regresión que ello supone para nuestras universidades implica un futuro tan seriamente amenazado que es deber inexcusable de los responsables académicos hacer todo lo posible para que las amenazas no se cumplan como destino. Planteamos, por ello, a las Administraciones públicas competentes la necesidad de modificar cuanto antes tan nefasta situación. Ello supone acometer la estabilización del profesorado en situación de inestabilidad o de clamorosa precariedad, así como contemplar a la vez que las plazas que se saquen a concurso para promoción del profesorado ya en situación de funcionariado público no computen a efectos de tasa de reposición como plazas de nueva creación.

Desde los Decanatos de Letras manifestamos nuestra preocupación por la manera como es evaluada la investigación que se produce en el campo de las Humanidades por parte de las instancias correspondientes, ya estatales, ya autonómicas. Reiteramos la necesidad de que, en justicia, se tengan en cuenta criterios adecuados para el campo de que se trata, y no meramente importados de otros ámbitos de conocimiento. Una comisión de la XXII Conferencia de Decanatos de Letras mantendrá reuniones con las agencias evaluadoras y los organismos implicados para lograr acuerdos en torno a los criterios de evaluación de la docencia e investigación apropiados para el campo de las Humanidades.

Manifestamos también nuestra disconformidad con los usos a los que han venido a parar los llamados “sexenios o tramos de investigación”, los cuales, de concebirse en su origen como medios para el estímulo de la investigación a los que el personal docente e investigador podría acogerse voluntariamente, han acabado siendo en la actualidad instrumentos de jerarquización académica y de discriminación laboral, dadas las perversas utilizaciones que se les están dando para distribuir cargas docentes o acceder al desempeño de determinadas funciones académicas.

Estamos convencidos de que al señalar los puntos expuestos y hacerlo en defensa de las Humanidades, lo hacemos también en defensa de la universidad pública y de la formación superior y la investigación científica, tan necesarias para salir de la crisis que sufre España.