UNIVERSITAT JAUME I

La profesora de la Universidad de Sevilla, Anabel Moriña, junto al estudiante Javier Cortés, ha abordado la metodología de las historias de vida en el curso de verano «».

Moriña ha afirmado que este tipo de metodología biográfico-narrativa sirve para dar voz a colectivos oprimidos o silenciados ya que se basa en la participación y resalta la subjetividad. «Es una investigación participativa o crítica en la que investigador y participante adoptan papeles casi al mismo nivel, es colaborativo. Por tanto, es ideal para dar voz a grupos oprimidos y empoderarlos. El fin último es buscar transformaciones tanto en la persona como en las instituciones» ha señalado.

Al respecto, la profesora ha explicado diferentes herramientas que están utilizando para construir historias de vida en un proyecto de investigación sobre barreras y ayudas que los estudiantes con discapacidad encuentran en la universidad. Para ilustrar cada una de estas herramientas, Javier Cortés, estudiante de Biología con discapacidad visual, ha explicado su experiencia personal durante su participación en el proyecto.

En primer lugar, Moriña ha abordado la técnica de los auto-informes o microhistorias en las que el participante elabora un documento escrito donde reflexiona, en este caso, sobre las barreras y ayudas. En segundo lugar, ha explicado la elaboración del biograma en el que se colocan los hitos más importantes de la línea de vida en un eje de coordenadas, valorándolos como positivos o negativos.

A continuación, ha señalado el potencial de la fotografía para la construcción de estas historias de vida. «La fotografía da más responsabilidad y elección a los participantes sobre lo que quieren contar. La fotografía resalta el valor de la subjetividad ya que sólo el protagonista puede interpretarla» ha apuntado.

Finalmente, ha explicado que la historia de vida se completa con entrevistas a otros informantes para obtener «una polifonía de voces que hablen sobre una misma realidad». Según ha explicado Moriña, la entrevista la diseña el propio protagonista de la historia de vida, supervisada por el investigador. «Creo que las entrevistas son una buena oportunidad para que hablen aquellas personas que han aportado cosas positivas y que han ayudado a cambiar la situación» ha señalado Javier Cortés.

Por otra parte, Moriña ha destacado la importancia de que el investigador permanezca neutral y al margen. «Pasamos de expertos a observadores. En los análisis transversales y las conclusiones se puede realizar una interpretación pero en la elaboración de la historia de vida no» ha explicado. Sobre el análisis de datos, ha puesto de manifiesto la poca literatura que hay al respecto de este tipo de metodología y ha afirmado que es necesario realizar un análisis de tipo de narrativo que se puede conjugar con otro de tipo estructural.

«Participar en este proyecto y realizar la historia de vida me ha servido muchísimo porque me ha alentado. Además, me gusta la idea de que mi experiencia pueda ser útil para alguien que venga después de mí» ha señalado Javier Cortés.