UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE

Durante el mes de julio, la Universidad Pablo de Olavide se convierte en el campus de más de 140 niños y niñas que participan en la Escuela y la Pequescuela Deportivas de Verano

Gimnasia, baloncesto, artes marciales, patinaje y juegos populares, entre otras actividades, se complementan con talleres de primeros auxilios y hábitos saludables en los que se fomentan la imaginación, el trabajo en equipo y los valores sociales

Durante el mes de julio, la Universidad Pablo de Olavide se convierte en campus de los más pequeños, donde la diversión, el deporte y el juego son sus principales asignaturas. Seis semanas con actividades lúdicas y deportivas en las que aprender jugando y jugar aprendiendo. Así nace la Escuela de Verano de la UPO, una iniciativa organizada por el Servicio de Deportes que este año alcanza su décima edición y que se desarrolla en las instalaciones de la universidad del 23 de junio al 31 de julio.

Además, como segundo año consecutivo, la Universidad ha ampliado su programa para acoger a los más pequeños, niños de entre 3 y 6 años, que participan en la II Pequescuela Deportiva de Verano, con actividades adaptadas a su edad, en un entorno natural y al aire libre, donde los niños pueden divertirse y disfrutar.

El director general del Deporte en la Universidad Pablo de Olavide, Juan Antonio León Prados, explica que “este año la Escuela y la Pequescuela Deportivas de Verano cuentan con un total de 143 niños, 98 de ellos de entre 6 y 14 años, y el resto, 45 con edades comprendidas entre los 3 y los 6 años. Un éxito de participación que ha superado nuestras expectativas y que consolida esta propuesta de ocio y deporte”. Además, quiere destacar “el esfuerzo que se ha asumido desde la Universidad Pablo de Olavide para contratar a más personal en esta edición, lo que ha permitido disminuir la ratio de niños por grupo, ofreciendo con ello una atención de más calidad”.

Por su parte, Laura López de la Cruz, vicepresidenta ejecutiva de la Fundación Universidad Pablo de Olavide, entidad encargada de gestionar el Servicio de Deportes, señala que “esta iniciativa nace con la intención de conciliar la vida laboral y familiar del personal de la universidad y de su entorno durante el mes de vacaciones para los pequeños”. Y al mismo tiempo, “fomenta valores como la igualdad, el respeto mutuo, los hábitos saludables y el trabajo en equipo, todos ellos esenciales para la convivencia”. En esta edición el 95% de los niños inscritos son hijos de miembros de la comunidad universitaria.

Este año, tanto la X Escuela como la II Pequescuela Deportivas de Verano se presentan bajo la temática “Inventos y Experimentos”, impartiendo talleres que hacen un recorrido por aquellos inventos que se han creado a lo largo de la historia y que son utilizados en la vida cotidiana como la radio, el teléfono, la electricidad, la rueda, las vacunas o el ordenador, entre otros. Todas las actividades y experimentos que se realizan utilizan materiales inofensivos para el trabajo con niños y están adaptados a las edades de cada grupo. Además, al final de cada quincena se expondrán los trabajos realizados en los talleres y se ofrecerá una clase magistral de graffitis con el artista Carmelo Macipe en la que los pequeños podrán visualizar el arte de pintar con espray y terminarán la obra con temperas.

Entre las actividades previstas, se encuentran deportes de equipo como el fútbol, el baloncesto, el hockey o el atletismo, actividades gimnásticas y acrobáticas, artes marciales, patinaje, así como la participación en diversos talleres de primeros auxilios, juegos populares o actividades de multiaventuras. Por su parte, la Pequescuela ofrecerá a los más pequeños talleres de inventos y experimentos, deportes alternativos, actividades y proyección de cine, entre otras.

Las actividades de la Escuela Deportiva y de la Pequescuela de Verano de la Universidad Pablo de Olavide se celebran de 9.00 a 14.00 de lunes a viernes. También hay un servicio de ludoteca de 8.00 a 9.00 horas y de 14.00 a 15.00 horas. El programa ha sido confeccionado por la Dirección General del Deporte a través del Servicio de Deportes de la UPO, que supervisa el programa diario de trabajo.

Laura Bravo, monitora de la Escuela de Verano, cuenta que las actividades que más gustan a los niños son las del rocódromo, los juegos con agua, el patinaje, el aikido o el bosque colgante que consiste en realizar pasos de árbol en árbol con cuerdas, todas ellas están diseñadas de acuerdo a los diferentes grupos y adaptadas a las edades de los niños. Además, explica que “todas las actividades inciden mucho en fomentar la imaginación, el trabajo en equipo, la psicomotricidad, el deporte y la estimulación musical, al mismo tiempo que se inculca la convivencia, la educación en valores y los hábitos saludables”. En este último aspecto, este año el Servicio de Deportes cuenta con la colaboración de Carrefour, que ofrece semanalmente fruta para que los pequeños adopten buenos hábitos de alimentación, al tiempo que desayunan fruta fresca todos los días.

Todos los técnicos que componen la plantilla de la Escuela de Verano son profesionales formados en la actividad física y el deporte, bien como diplomados en Magisterio o licenciados. Además, se cuenta con personal de apoyo que son becarios PRAEM y alumnos en Practicas de la Facultad del Deporte con experiencia en actividades de tiempo libre, recreación, animación y ocio y a los que se les ofrece un primer contacto con el mercado laboral. Asimismo, el Servicio de Prevención de la UPO colabora con este proyecto y se ha contratado a una diplomada universitaria en Enfermería que presta la asistencia necesaria durante el periodo de celebración de la Escuela de Verano y que es la encargada de impartir los talleres sobre primeros auxilios y consejos saludables para el verano.

Entre las novedades que este año ofrece la Escuela y la Pequescuela se encuentra la posibilidad de que los padres puedan acceder a ver las fotos de las actividades diarias que realizan sus hijos, a través de una web con acceso restringido. Con ello, se mejora el servicio que se ofrece a los padres y se les da la oportunidad de conocer cómo se divierten sus hijos y qué actividades realizan.

Para los padres y madres de los niños que participan en la Escuela y la Pequescuela de Verano, “esta iniciativa les ha permitido conciliar su vida familiar y profesional, aportándoles una gran tranquilidad durante este mes de julio”. Además, en general destacan que “los monitores les transmiten confianza y son profesionales que saben conectar con los niños, ofreciéndoles lo que necesitan en este periodo no lectivo: juego y diversión”. Y en este momento, algunos de ellos admite con una sonrisa que sus pequeños se levantan muy contentos cada mañana con la idea de venir a la UPO un día más.