UNIVERSITAT JAUME I

El curso sobre de la Cátedra Increa de la Universitat Jaume I ha cerrado las intervenciones de la tercera y última jornada con la lectura de las conclusiones elaboradas por el catedrático de la Universidad Politécnica de Madrid, Javier Uceda; el exrector de la Universitat Politècnica de València, Juan Julià; la periodista Pilar Álvarez, del diario El País; y el rector de la universidad pública de Castellón, Vicent Climent.

Según estas conclusiones existe un consenso entre los participantes, 130 representantes de 30 universidades y 10 organismos e instituciones diferentes, en que el modelo de gobierno de más éxito que podría adaptarse al sistema universitario español sería el sistema dual, que contaría con un órgano ejecutivo de no más de 30 miembros y un órgano más participativo, orientado al debate de las políticas y líneas estratégicas con mayor número de miembros. Estos dos órganos, en los que habría mayoría de representantes de la academia, contarían con una amplia representación externa (sobre todo en el órgano ejecutivo), siempre que se asegurara su compromiso y dedicación y con un perfil profesional adecuado a sus funciones.

En cuanto a la gobernanza de las universidades, los participantes han indicado que las universidades son instituciones complejas y “no cabe esperar soluciones mágicas que permitan resolver de forma sencilla la problemática del gobierno universitario para todo tipo de instituciones”. Señalan que existe un amplio consenso sobre la necesidad de reformar el marco actual que rige el sistema de gobierno universitario, porque están convencidos de que “no sirve para satisfacer las necesidades de la universidad del futuro”.

En su opinión, “cualquiera que sea el nuevo modelo de gobernanza debe apoyarse en la importancia de la educación superior y en la confianza mutua entre las diferentes administraciones con competencias en el ámbito universitario, la sociedad en general y las propias universidades”. Según ellos “este nuevo modelo debe considerar la amplia correlación que existe entre la calidad de los sistemas universitarios y los recursos disponibles deberá reforzar la autonomía universitaria, su modelo de financiación, la transparencia en la gestión y la exigencia en la rendición de cuentas de las universidades”, porque los sistemas de gobierno basados en estos principios se han mostrado más eficientes.

Por último, se propone “un espacio de reflexión abierto y permanente, con la participación de la comunidad universitaria, sus responsables, la representación de la sociedad civil y las administraciones públicas para debatir sobre las cuestiones esenciales de la universidad”, de forma que se pueda contribuir al desarrollo de una agenda de posibles cambios en el gobierno de las universidades.