UNIVERSIDAD DE LEÓN

El catedrático Juan Manuel Nieto Nafría recuerda la trayectoria profesional y vital de este profesor y prestigioso investigador cuyo título se le impuso en 1997.

La comunidad internacional sobre afidología ha perdido a una de sus grandes investigadores, Georges Remaudiére, que falleció el pasado 22 de julio en su casa de La Varenne (Francia). Georges Remaudiére fue nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad de León en septiembre de 1997, y en aquella ocasión estuvo acompañado por los cerca de 150 congresistas del Fith International Symposium on Aphids que se celebrada en la Universidad de León.

Juan Manuel Nieto Nafría, catedrático de Zoología de la ULE, ha querido recordar la figura, la trayectoria y sus vínculos con la institución académica leonesa, de Remaudiére (París,1922) quien se graduó como Ingeniero Agrónomo en la escuela nacional de agricultura de Grignon, y en 1944 comenzó a trabajar en la Station centrale de zoologie agricole de Versailles (INRA) al mismo tiempo que se iniciaba como encargado de trabajos prácticos de entomología en la Escuela en la que se había titulado. En 1947 se incorporó al Institut Pasteur de París, Centro en el que trabajó hasta su jubilación, llegando a alcanzar la categoría de Professeur de Recherche.

“Realizó su tesis doctoral en Ciencias sobre el control de la langosta migratoria en el entonces Sudán Francés, en el actual Níger, con largas estancias en 1949 y 1950 sobre el terreno, -explica Nieto Nafría- en condiciones que ahora nos parecen insoportables, alejado decenas de kilómetros al puesto de telégrafo más cercano, y con correo cada 2 o 3 semanas”.

Sin embargo, desgrana el catedrático leonés en sus palabras de homenaje al profesor, sus trabajos de investigación desde 1952 estuvieron enfocados a los áfidos o pulgones; “en el conocimiento de su biología y su diversidad y en el control biológico de las poblaciones de los que son enemigos de nuestros cultivos. Tal fue su actividad en el campo del control biológico de las plagas que fue durante años uno de los expertos franceses en los comités científicos de la Organización Mundial de Lucha Biológica, establecida en 1955 y conocida hoy por sus siglas IOBC/OILB, International Organisation for Biological and Integrated Control / Organisation Internationale de Lutte Biologique er Intégrée. Como tal experto realizó en los años sesenta largas campañas en Irán y también en Turquía y Afganistán, para asesorar a los gobiernos respectivo en el control del garrapatillo del trigo”.

Desde su jubilación, a comienzos de los noventa del pasado siglo, se incorporó como attaché honoraire du Muséum al Musém national d’Histoire naturelle de París, centro al que se transfirieron desde el Institut Pasteur su archivo epistolar, archivo bibliográfico y colección de Aphidoidea, gracias a un acuerdo entre ambas instituciones. “Allí siguió trabajando muy activamente hasta que su enfermedad le restringió los desplazamientos, hace ya algo más de 10 años; trabajo que ha realizado también en su domicilió particular hasta hace un par de años”, recuerda Nafría.

Su último artículo de investigación publicado, el pasado año, lleva por título “The genus Aphidura (Hemiptera, Aphididae) in the collection of the Muséum national d’Histoire naturelle of Paris, with six new species”, y lo firmó en coautoría con dos profesores de la Universidad Universidad de León, Juan Manuel Nieto Nafría y Pilar Mier Durante.

Marc Remaudiére, hijo del fallecido, comunicó la noticia al profesor Nieto Nafría, a quien informó que había tenía lugar pocas horas antes en su casa de La Varenne (Francia), como consecuencia de la enfermedad vascular que padecía desde hacía tiempo, rodeado de su esposa, sus tres hijos, y sus numerosos nietos.

Nieto y Mier fueron los encargados de dar a conocer la noticia del fallecimiento a los afidólogos del mundo con el siguiente texto:

Dear colleague aphidologists:

I have learned from his son, that our colleague Georges Remaudière has passed away. The death took place today July 22, 2014, at 14 pm (GMT +1).

He suffered a protracted vascular disease, exacerbated in recent months.

He was one of the most eminent aphidologists of the last century. His work will endure.

His activity was always governed by a love of science, by righteousness at work, and cordiality in his relationships.

For some of us he was a great teacher and mentor. For many, he was also a friend. He was a fervent believer and we (those who are also believers) trust in his eternal rest in the Lord’s house.

Sincerely, Juan and Pilar