UNIVERSITAT JAUME I

El profesor de la Universidad Politécnica de Valencia ha explicado los beneficios que aporta la bioenergía forestal a nivel medioambiental, económico y social

José Vicente Oliver, profesor de la Universidad Politécnica de Valencia, ha abordado los retos y oportunidades que ofrece para el desarrollo local el uso de bioenergía forestal en el curso de verano titulado «», enmarcado en el proyecto europeo IT Forest (http://itforest.uji.es/).

Según ha explicado Oliver, la Comunidad Valenciana tiene un gran potencial para el uso de en las áreas rurales por la gran variedad de fuentes y recursos existentes. «Más del 50% del territorio es bosque y aún tenemos más potencial de porque no tenemos una gran industria que realice productos con madera. Si utilizamos la madera al mismo ritmo que el bosque crece tenemos un potencial de 1,2 millones de toneladas cada año. Si no lo usamos lo que estamos haciendo es acumular un gran volumen de bosques sin gestionar» ha apuntado. Así mismo, ha añadido que la madera de esta zona tiene un gran poder calorífico ya que «si comparamos los pinos con otros árboles de Europa, nuestro valor es un 20% mayor».

Por otra parte, el profesor ha destacado los beneficios que aporta el uso de la biomasa forestal en tres ámbitos: medioambiente, economía local e impacto social. A nivel medioambiental, el uso de la biomasa conduce a la extracción de los residuos que se generan en los bosques. De esta manera se reduce el riesgo de incendio y no sólo deja de suponer un gasto esta limpieza sino que produce un beneficio económico. Además, se sustituye la energía proporcionada por los combustibles fósiles produciéndose una reducción de las emisiones de CO2 y contribuyendo así a mitigar el cambio climático. Así mismo, se mejoran los ecosistemas, se protege el suelo, el régimen de aguas y la biodiversidad y se fomenta la regeneración natural, incrementando por tanto la reserva de CO2 fijo.

En la vertiente económica, Oliver ha destacado que tanto la producción como el uso de bioenergía se realizan a nivel local. «Las áreas rurales pagan mucho dinero por la energía termal, por ejemplo. Con el uso de la biomasa ellas mismas producirían su energía y se aumentaría el valor añadido del área» ha explicado. Además, también ha añadido otros puntos a favor como la creación de empresas relacionadas con esta actividad, la optimización y el desarrollo tecnológico de los procesos de cosecha y logística o el aprovechamiento de terrenos con agricultura marginal para la plantación de árboles de corta rotación destinados a biomasa. Así mismo, ha subrayado la importancia de que los inversores en los proyectos industriales de bioenergía a pequeña y mediana escala sean del propio entorno rural. Finalmente, respecto a los beneficios sociales ha destacado especialmente la creación de empleo, tanto directo como indirecto.

No obstante, Oliver ha afirmado que «hay una falta de políticas medioambientales y energéticas en nuestro país». Según el profesor, es necesario definir un plan de energía y, frente a esta falta de estrategia se está actuando a nivel social, aunando esfuerzos de universidades, centros de investigación, propietarios de zonas forestales, administraciones públicas, etc. En esta línea ha hecho mención a la creación de la Plataforma Forestal Valenciana de la que ya forman parte 35 instituciones y organismos.

Como conclusión, ha hecho referencia a los retos de innovación a los que se enfrenta este modelo y las oportunidades de negocio. En este sentido ha hecho alusión a la necesidad de una gestión de los bosques orientada a la biomasa, la optimización de la cosecha y los costes logísticos, el desarrollo de la tecnología apropiada para la biomasa del Mediterráneo, la adecuación de los cultivos a otros de árboles de corta rotación, la contratación de la energía a escala local, y, especialmente, la necesidad de inversión por parte de los organismos gubernamentales.