UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE

El profesor de la Universidad Pablo de Olavide Gustavo Cordero sostiene que las vivencias personales son fundamentales a la hora de escoger un artículo por parte del consumidor

El profesor de la Universidad Pablo de Olavide Gustavo Cordero Bueso ha asegurado hoy que la elección de un producto de cosmética o droguería está muy influenciada por nuestras sensaciones, por las cualidades que percibimos del producto y por la relación entre calidad y precio. Según ha manifestado, el consumidor de hoy es más selectivo y exigente frente a un producto; ya no busca, por ejemplo, una crema hidratante cuya función sea hidratar la piel, sino que tenga un valor añadido, como puede ser un aroma especial, un componente con propiedades beneficiosas, como es el aloe vera o el aceite de argán…

Cordero Bueso ha realizado estas declaraciones durante la celebración del curso de verano de la UPO en Carmona “El análisis sensorial de los alimentos como herramienta de medida de la calidad y neuromarketing”, que coordina y en el que ha departido sobre el análisis sensorial en productos de perfumería, droguería y cosmética.

Características como el perfume, el aspecto o la textura de los productos de perfumería e higiene (DPH) son evidentes a la hora de que el consumidor se decante por uno u otro. Además, influyen mucho las vivencias de cada persona o sus preferencias: “Hay a quien lavar la ropa con jabón de Marsella le remonta a su infancia; sin embargo, otros prefieren utilizar detergentes con olores a naturaleza, mar o spa para sentir esa sensación que estos ambientes proporcionan”, según el profesor.

Son muchos los factores que tenemos en cuenta a la hora de elegir un producto de droguería, perfumería e higiene. Está demostrado que, frente a un desodorante con olor que pueda enmascarar el perfume habitual y que manche los tejidos, los consumidores prefieren uno que sea en spray inodoro y que no deje rastro blanco en la ropa.

Aspectos como el packaging también juegan un papel fundamental a la hora de decidirnos por un producto DPH. Actualmente, y según ha explicado Gustavo, la tendencia de los consumidores se dirige principalmente a envases que sean portables, cómodos, con diseño atractivo y de fácil almacenaje. “Como ejemplo, muchos consumidores prefieren un embalaje de seis rollos de papel higiénico compacto, que uno que tenga los mismos metros pero que estén distribuidos en 24 rollos”, aclara.

Para conocer las preferencias de los consumidores, el análisis sensorial es fundamental. Son numerosas las pruebas que se hacen a través de estas técnicas antes de lanzar un nuevo producto, realizándose diversos tipos de tests, como de preferencia y aceptación, de uso en el hogar, de consumo… “Se preguntan cosas como si las instrucciones de uso de un producto son las adecuadas o si un champú realmente deja el pelo tan sedoso como pretende el fabricante, mediante pruebas en peluquerías o salas especializadas”, según Gustavo. Y es que sólo un pequeño porcentaje de los nuevos productos que se desarrollan en fábrica salen al mercado y tienen el éxito esperado. Por ello, el análisis sensorial es una de las herramientas más idóneas para medir previamente el grado de satisfacción de un consumidor.

Conocedores de esta realidad, las empresas cada vez están más concienciadas de la importancia del análisis sensorial. “Hoy en día hay mucha competencia y productos muy buenos en el mercado. Hace unos años dominaban las grandes marcas y, actualmente, muchas marcas blancas son preferidas frente a las marcas de toda la vida, por su calidad y, sobre todo, por su precio. Sin embargo, aún queda mucho por hacer y hay que seguir adaptándose a las exigencias del consumidor”, concluye el profesor.