UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE

El escritor considera que la poesía permite la percepción de emociones, experiencias y sentimientos reales e imaginarios, la creación de otra realidad y el diálogo con uno mismo

Jesús Cárdenas, poeta y profesor de Instituto, considera que para ser buen poeta hace falta una sensibilidad especial, tanto para la música, que marca el ritmo de los versos, como para la imaginación o el pensamiento. Con estos ingredientes el escritor poético debe crear una poesía que “se encargue de descubrir lo que llevamos dentro, de mostrar nuestro interior”, afirma Cárdenas. Esto, continúa el profesor, puede requerir en ocasiones transformar o simular la realidad: “el poeta es un fingidor”.

Estas declaraciones han sido realizadas con motivo del curso “Taller de escritura poética” que se está realizando en el marco de organiza cada año en su sede de Carmona, y del que es director.

Para Cárdenas la poesía es “un conjunto de respuestas, es la percepción de emociones, sentimientos y experiencias reales e imaginarias, la creación de otra realidad, el diálogo con uno mismo”. Según el poeta, este arte concede máxima atención al caudal de las emociones, a la musicalidad y al pensamiento capturado.

El escritor de poesía, según Jesús Cárdenas, debe ser capaz de volverse hacia sí mismo para lograr comunicar y conmover, así como para lograr “el hallazgo expresivo y rítmico”, elementos, que en opinión de Cárdenas, serían definitorios del discurso poético.

Para el profesor, todos tenemos sentimientos y la capacidad de interpretar, y por tanto, de expresar la realidad de manera diferente. Explotar y estimular estos recursos sería, para Cárdenas, el requisito fundamental para la actividad creativa y artística. Aún así, admite que hay elementos que permiten activar la creatividad, como puede ser la lectura de un poema, escuchar una canción, etc. “una obra de arte, en definitiva, que está destinada a provocarnos”.

Además de la creatividad, el profesor nos revela que un poeta también debe contar con el apoyo de herramientas externas. Dichas herramientas, que antaño quedaban reducidas a un diccionario y a un libro de poetas, se han visto aumentadas gracias a los recursos de la red: “puede decirse que las musas pueden ser halladas en Internet”, aunque siempre sin olvidar la lectura de otros poetas. Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, Federico García Lorca, Miguel Hernández son algunos de los poetas destacados por Cárdenas como maestros de los versos medidos y rítmicos; del mismo modo Luis Cernuda, Octavio Paz, José Hierro, lo serían de ideas brillantes.

La poesía del siglo XXI es definida por Cárdenas en base a la heterogeneidad y la individualidad, de modo que cada poeta ocupa un universo rico en matices y estilos. A pesar de esta variedad, el escritor puede ver ciertos rasgos predominantes, “una poesía de corte realista, íntima, con resabios surrealistas, que comunica una cotidianeidad impregnada en notas imaginarias”.

Jesús Cárdenas se define en su faceta de poeta como un buscador: “busco mi expresión, mi forma de estar en el mundo, mi forma de existir incluso; también busco encontrarme. La realidad transita por mi intimidad y termina por removerme”. El éxito poético es para el poeta y profesor, conseguir transmitir un descubrimiento al lector, de manera que este lo sienta como hecho para él, y de esta manera “entablar un diálogo cercano con el lector”.

La poesía es difícil de concebir sin musicalidad y sin imágenes; esto lleva al poeta a concluir que pintura, música y poesía están tremendamente relacionadas: “la pintura callada es la poesía, y la poesía es la hermana pequeña de la música”, concluye Jesús Cárdenas.