UNIVERSITAT JAUME I

La primera de las jornadas del curso de verano «Coleccionar arte, de las cámaras de maravillas al museo moderno» ha finalizado hoy con una conferencia de la profesora Inmaculada Rodríguez Moya centrada en el Museo de San Carlos de México, en la que ha explicado detalladamente la transformación de academia de arte a pinacoteca y la importancia de su legado pictórico y escultórico.

La Real Academia de San Carlos de México fue fundada en 1781 como centro de formación, pero desde sus inicios se recopilaron cuadros y esculturas que servían como modelo para la práctica del dibujo, la pintura, la escultura y la arquitectura. Al principio estuvo ubicada en la Casa de la Moneda y en 1791 pasó edificio del Hospital del Amor de Dios.

Sus colecciones de pintura europea, novohispana y vaciados (copias en yeso de esculturas), en especial estas últimas, fueron comparadas con las colecciones alemanas, por su excelente acabado, calidad y número. Después de una época difícil que coincidió con el período de independencia mexicana, la Academia resurgió en 1843 y recopiló gran cantidad de obras realizadas por el profesorado, donadas por las instituciones eclesiásticas, compradas, etc.

“Es difícil conocer el número de obras que han pertenecido a esta institución”, ha explicado Inmaculada Rodríguez Moya, porque muchas de ellas se exhibían en otras pinacotecas, se han destruido en los almacenes, han sido vendidas o han salido del país sin control.

Actualmente el legado de esta institución se halla repartido entre el Museo Nacional de San Carlos, en el Palacio del Conde de Buenavista, con obras del arte europeo de los siglos XIV al XX; la Escuela Nacional de Arquitectura o el Museo Nacional de Arte de México, entre otros, que alberga las obras de los artistas novohispanos.