UNIVERSITAT JAUME I

El escritor ha analizado la importancia del diálogo en la literatura y el cine en la conferencia «¿Por sus hechos los conoceréis? Del diálogo como retrato del personaje y el accidentado viaje del papel a la pantalla», que ha ofrecido en el marco del curso de verano de la Universitat Jaume I «Televisión, cine y lengua: ¿un reflejo de la realidad?».

Silva, escritor de novela negra, es uno de los novelistas más importantes y más leídos del panorama español, ha ganado el Premio Planeta y el Premio Nadal y es especialmente conocido por su saga sobre los dos guardias civiles Bevilacqua y Chamorro.

El escritor ha centrado su conferencia en el diálogo literario, el diálogo cinematográfico y la transición del libro al cine. En primer lugar, ha reflexionado sobre la importancia del diálogo en la novela, «para mí, son más importantes los diálogos que las tramas ya que los personajes son en buena medida lo que dicen» ha asegurado. Recordando sus inicios como novelista, ha explicado que los primeros años sufrió mucho porque notaba que sus diálogos eran insuficientes ya que «tiene mucha más dificultad construir tu voz narrativa a través de un personaje que a través de un narrador». «Escribir buenos diálogos es un reto constante, porque los personajes deben ser coherentes consigo mismos y con sus circunstancias, deben ser convincentes y estar escritos con naturalidad porque un diálogo es la mejor forma de retratar un personaje, es la más eficaz, la más verosímil y la más directa» ha asegurado.

En cuanto al diálogo cinematográfico, ha afirmado que es mucho menos flexible que el diálogo literario, ya que requiere más arte y más capacidad de síntesis, a la vez que está limitado por diversos factores: limitaciones temporales, presupuestarias, de medios, etcétera. «La literatura ofrece una absoluta libertad que el cine no tiene» ha explicado Lorenzo Silva, quien se ha mostrado algo crítico con la industria del cine española, muy condicionada por la falta de recursos.

En último lugar, Silva, que escribió el guion cinematográfico de uno de sus libros «La flaqueza del bolchevique» y ha visto cómo han adaptado varias de sus novelas al cine, ha destacado la dificultad que conlleva realizar la adaptación de una obra literaria de 300 páginas a una película de 90 minutos. En su opinión, el concepto clave para realizar una buena adaptación de una novela al cine es la lealtad, «en la mayoría de los casos las adaptaciones cinematográficas nos decepcionan, pero hay que reconocer que es muy difícil llevar a la pantalla una novela ya que en muchos casos no se pueden importar los diálogos literarios al cine tal cual» ha concluido.