UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE

José María Cabeza, ex director del Alcázar de Sevilla, considera que, a pesar de estar limitadas por un amplio marco normativo, las intervenciones son a menudo arbitrarias y excesivas

El profesor de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de la Edificación, José María Cabeza, establece que la intervención en la restauración de un edificio viene determinada por el propio inmueble: “los edificios hablan y debemos saber escucharlos para que nuestra intervención se limite exclusivamente a sus necesidades”.

José María ha realizado estas declaraciones con motivo del curso “” que se está celebrando durante esta semana en el marco de cursos de verano que la Universidad Pablo de Olavide realiza en su sede de Carmona, y que dirige junto a la rehabilitadora Menchu Sarrión.

En este curso se trabaja cómo afrontar la rehabilitación de un edificio histórico; se pretende acercar el Patrimonio desde un punto de vista práctico, así como destacar la importancia de la iniciativa personal. Del mismo modo se ofrecen herramientas para la conservación y consolidación de dicho patrimonio, y se busca concienciar al ciudadano sobre la importancia de la responsabilidad social.

José María Cabeza ha explicado que, a pesar de estar limitadas por un amplio marco normativo de carácter legal, tanto patrimonial como urbanístico, a nivel local, regional, nacional e incluso internacional, las intervenciones son a menudo arbitrarias y excesivas. Para el profesor universitario las cuestiones prioritarias a la hora de realizar una intervención serían aquellas derivadas de un profundo y exhaustivo análisis histórico, material y sociológico, dejando, por tanto, de lado todo lo arbitrario.

El que fuera director del Alcázar de Sevilla destaca de dicho entorno la monumentalidad, algo que debe tener dos valores: uno de identificación histórica y otro de recurso cultural y económico; y continúa: “se ha de trabajar para que la condensación del pasado se armonice con las funciones del presente”.

En cuanto a sus años de trabajo en el Alcázar, Cabeza destaca la complejidad de dicha labor ya que el citado monumento “es un poliedro con muchas caras y todas han de brillar”. Este edificio es propiedad municipal, y por ello además de residencia de Casa Real, es prolongación de las Casas Consistoriales, foro cultural, aula universitaria y monumento histórico.

De su labor como restaurador, hemos de resaltar las 350 intervenciones realizadas en distintos edificios emblemáticos en 42 años de profesión, entre ellas: Giralda, Catedral de Sevilla, Itálica, murallas de la Macarena, Casa de la Moneda, Reales Atarazanas, Alcázar, etc. Sin embargo José María Cabeza no duda en reconocer que la que le ha supuesto mayor satisfacción personal es la Puerta de Sevilla de su Carmona natal, restauración que realizó con el arquitecto Alfonso Jiménez en 1985. “Un edificio de propiedad municipal cerrado al público desde hacía siglos donde convergen testimonios de todas las civilizaciones desde la época cartaginesa. Además humanamente tenía para mí un significado muy especial puesto que allí nació mi madre”.

Finalmente José María Cabeza aboga por la participación de todos los ciudadanos en la conservación del patrimonio. Para el arquitecto técnico, la carencia de mantenimiento viene motivada en muchos casos por el desconocimiento de los valores que atesoran los edificios: “lo que no se conoce no existe y en consecuencia ni se valora, ni se respeta, ni se conserva. Es fundamental que el ciudadano conozca los valores de los edificios y se comprometa a trabajos de mantenimiento preventivo”, concluye Cabeza.