UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE

El presidente de la Asociación de la Prensa de Sevilla, Rafael Rodríguez, asegura que los medios escapan al control de los periodistas y la libertad de información está más amenazada que nunca

El presidente de la Asociación de la Prensa de Sevilla, Rafael Rodríguez, ha asegurado que los periodistas tienen que aspirar de nuevo a controlar los medios de comunicación para poder hacer un periodismo honesto. Para ello, “tenemos que romper con la sumisión en la que nos movemos. Hay que ser valientes y no podemos aspirar a sobrevivir, sino a vivir. Debemos dar pasos al frente y asumir responsabilidades”.

Rafael Rodríguez ha realizado estas declaraciones con motivo de su participación en el seminario “El control de los poderes políticos y financieros sobre los medios de comunicación”, que se está celebrando en el marco de los en Carmona y que dirige.

Con respecto al control que los poderes políticos, económicos y financieros ejercen sobre los medios de comunicación, el presidente de los periodistas sevillanos admite que es casi absoluto; y más aún, si cabe, lo es el de los poderes económicos y financieros, aunque, lógicamente, están estrechamente ligados al poder político: “La crisis económica ha acentuado esta dependencia y estos controles. En estos momentos, en España, la mayoría de los medios de comunicación están en manos de grupos empresariales que nada tienen que ver con el periodismo y para los que los proyectos periodísticos son lo de menos, lo que les importa son los resultados económicos y, sobre todo, que respondan a unos intereses muy concretos que nada tienen que ver con el verdadero periodismo y sí con una forma interesada de dirigir a la ciudadanía. Buena parte de los medios de comunicación son usados por esos poderes para beneficio de unos pocos y no de la gente. Hoy por hoy, los medios escapan al control de los periodistas y la libertad de información está más amenazada que nunca”.

Aún así, cree necesario y urgente acabar con este control, a pesar de la dificultad de esta tarea en la complicada situación en la que vivimos. En esta línea, existen iniciativas de periodistas que lo están intentando, como el caso de Infolibre con un modelo y proyecto distinto, “pero la batalla es larga y dura. No obstante, hay que aplicar una máxima: Si luchamos podemos perder, pero si no luchamos estamos perdidos”.

Para acabar con este control, considera que los periodistas tienen que ser conscientes de la situación en la que se encuentran y tomar como bandera tres valores esenciales: dignidad, honestidad y rebeldía. “Los periodistas tenemos que aspirar de nuevo a controlar los medios de comunicación para poder hacer periodismo honesto. Sin embargo, los profesionales del periodismo viven en una situación económica tan crítica que son muchos los que dicen que tienen que comer y que eso es lo primero. Hay miedo, mucho miedo, y así no vamos a ninguna parte; al contrario, el control de los poderes económicos, financieros y políticos se hace cada vez más fuerte”, sostiene Rafael.

¿Y por qué se ha llegado a este punto? Según el periodista, el sector no vio los cambios que venían, sobre todo a nivel tecnológico. Y tampoco los periodistas, “que hemos perdido la vocación, ideales y valores de hace unos años. El periodismo en estado puro y honesto, de búsqueda de la verdad y de repudio de la mentira, ha dado paso, en muchos casos, a un periodismo sumiso y acomodado a los poderes. En las redacciones, pese al rechazo de los periodistas, se ha perdido la calle y la gente, y se ha pasado a un trabajo dirigido y de corta y pega. Muchos profesionales, muy a su pesar, sólo pueden aspirar a tener un puesto de trabajo, aunque sea en una situación de extrema precariedad”.

La crisis ha sido la puntilla. La realidad es que los periodistas y el periodismo están viviendo el peor momento de su historia, inmersos en una profunda crisis económica, laboral y de modelo, pero también en una crisis de calidad y de ética. “Porcentualmente, tenemos más parados que cualquier otro sector. Por ejemplo, en Andalucía no hay ni un solo medio de comunicación, ya sea público o privado, en el que no se hayan producido expedientes de regulación de empleo, despidos o recortes salariales. A ello se suman una enorme precariedad, los contratos basura, la explotación y las propuestas de trabajo gratis. No hay ofertas en el mercado laboral y la demanda se dispara año a año con los miles de estudiantes que hay matriculados en las facultades de Comunicación, que son cuatro en el caso de Sevilla”, explica.

Por ello, cree que los periodistas tienen que reinventarse, especialmente en el modelo de negocio de la profesión, y buscar nuevos caminos. Hay quienes aseguran que, incluso, lo peor está por llegar. “Está pendiente el anunciado crack de la prensa escrita, que tiende a desaparecer. Los planes más inmediatos hablan de que el papel quedará sólo para los fines de semana, con un periodismo de análisis, reflexión y opinión, y que todos los medios de comunicación funcionarán en internet. La interrogante para asegurar la pervivencia de los medios sigue estando en el apartado económico, ya que en papel todos pierden dinero y en internet ninguno lo gana”, sostiene el presidente de los periodistas sevillanos.

La situación es muy complicada. Hay excelentes periodistas y excelente periodismo, pero son pocos los que pueden hacerlo con plena libertad, según Rafael Rodríguez. La problemática económica y laboral, la ausencia de modelos de presente y de futuro, el descenso de la calidad y la falta de ética y honestidad están haciendo un tremendo daño a todos, periodistas y ciudadanos. “En Sevilla sucede lo mismo que en el resto de España, no somos una excepción. Hay periodistas que lo están pasando francamente mal. La paradoja es que son periodistas, veteranos y jóvenes, de un altísimo nivel profesional. Pese a todo, el periodismo, el buen periodismo, nunca desaparecerá. La información elaborada por periodistas es necesaria, no es algo prescindible en nuestras vidas; es un servicio básico, como la sanidad y la educación. Siempre recuerdo lo dicho por el presidente norteamericano Thomas Jefferson: prefiero una prensa sin gobierno que un gobierno sin prensa”, finaliza.